Termógrafos en camiones frigoríficos: cómo mantener al día el control de temperatura

La gestión del transporte frigorífico exige prestar atención tanto al equipo de refrigeración como al dispositivo que registra la temperatura. Las verificaciones del termógrafo, el estado de sus precintos y la disponibilidad de los registros son aspectos esenciales para documentar las condiciones del servicio y prevenir incidencias.

Para una empresa transportista, disponer de esa información permite responder con mayor claridad ante una inspección o una discrepancia en la entrega. De ahí la importancia de incorporar el registrador de temperatura a los controles habituales de mantenimiento y documentación de la flota.

La verificación periódica tiene un plazo de dos años

La Orden ICT/155/2020 establece una periodicidad de dos años para la verificación de los registradores de temperatura incluidos en su ámbito de aplicación. Este control debe realizarlo un organismo autorizado de verificación metrológica o, cuando corresponda, la Administración competente.

El titular debe solicitarlo al menos un mes antes de que venza el plazo. Si este se agota, el instrumento no puede seguir utilizándose para los fines legalmente regulados hasta superar la verificación.

Anotar la fecha de vencimiento y programar el trámite con antelación permite organizar la disponibilidad del vehículo y evitar que una gestión pendiente interfiera en los servicios previstos.

Las reparaciones también requieren atención metrológica

La normativa contempla una verificación después de reparación o modificación del instrumento. Por tanto, una intervención sobre el termógrafo requiere revisar qué procedimiento corresponde para su puesta en servicio.

Entre las referencias técnicas aplicables se encuentran la UNE-EN 12830, relativa a los registradores de temperatura, y la EN 13486, sobre verificación periódica, en las versiones y condiciones previstas por la regulación.

En la operativa diaria, conviene comunicar cualquier incidencia en las sondas, el registrador o sus precintos al responsable de mantenimiento. Un precinto deteriorado no debe repararse o sustituirse de forma improvisada, ya que forma parte de los elementos que se comprueban durante el control metrológico.

Cuatro comprobaciones antes de salir a carretera

Una revisión previa permite detectar problemas que podrían dificultar la acreditación de las temperaturas durante el transporte. Los puntos principales son los siguientes:

  • Vigencia de la verificación. Comprobar la etiqueta del equipo y la fecha recogida en el certificado.
  • Integridad de los precintos. Revisar los elementos accesibles y comunicar cualquier rotura o alteración.
  • Disponibilidad de la documentación. Mantener localizado el certificado para facilitar su consulta.
  • Funcionamiento de la impresión o descarga. Confirmar que el dispositivo puede proporcionar los registros y que dispone de papel suficiente cuando utilice este sistema.

Estas comprobaciones deben acompañarse de una organización adecuada de los tiques y archivos digitales. Registrar la temperatura y poder recuperar esa información son dos partes de una misma tarea.

Qué multas contempla la normativa de metrología

La Ley 32/2014 de Metrología prevé sanciones de hasta 5.000 euros para las infracciones leves y de 5.001 a 90.000 euros para las graves.

La calificación depende de la conducta y de las circunstancias de cada caso. No resulta correcto asignar automáticamente una multa determinada a cualquier retraso en la verificación o a una incidencia documental.

La ley distingue, entre otros supuestos, el uso de instrumentos que no han superado el control metrológico cuando no se pone en riesgo el interés público protegido. También contempla como infracción grave levantar precintos fuera de los casos autorizados.

La documentación de temperatura, clave ante una incidencia

Los registros ayudan a acreditar las condiciones en las que se ha desarrollado el transporte. Su disponibilidad cobra especial importancia cuando se produce una discrepancia sobre el estado de la mercancía o sobre el mantenimiento de la cadena de frío.

Las posibles consecuencias sobre la entrega, la continuidad del servicio o la cobertura del seguro requieren valorar las circunstancias concretas. No debe darse por hecho que cualquier irregularidad provoque automáticamente la inmovilización del vehículo o la pérdida de cobertura de la carga.

Mantener actualizado el calendario de verificaciones, comunicar las averías y conservar los registros de forma ordenada facilita que la empresa pueda documentar cada servicio y responder ante las incidencias.

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