La Unión Internacional del Transporte por Carretera (IRU) ha abierto su encuesta de 2026 sobre la falta de conductores profesionales. En 2025 quedaron sin cubrir 502.000 puestos de conductor de camión en Europa y dos de cada tres operadores europeos consultados por la organización afirmaron haber rechazado nuevos contratos por falta de personal. Las empresas españolas pueden responder al cuestionario en castellano en menos de diez minutos.
Desde 2019, la IRU consulta cada año a las empresas de transporte para seguir la evolución de las vacantes, identificar las dificultades de contratación y estudiar posibles soluciones. La edición de 2026 permitirá comprobar si se mantiene la situación observada el año anterior, cuando la demanda de transporte de mercancías perdió fuerza, pero las empresas siguieron teniendo dificultades para encontrar conductores.
El informe de 2025, publicado en junio de 2026, estimó que había 2,9 millones de puestos de conductor de camión sin cubrir en los 18 mercados analizados. La tasa de vacantes se situó en el 11 % para el conjunto del estudio y alcanzó el 13 % en Europa, donde aproximadamente uno de cada ocho puestos estaba pendiente de cubrir.
Para una empresa de transporte, esa escasez se hace visible al negociar un contrato. Una flota puede disponer del vehículo adecuado y tener un cliente interesado, pero necesita un conductor para comprometerse con una ruta o garantizar una frecuencia de entrega. Dos de cada tres operadores europeos consultados tuvieron que renunciar a nuevos contratos por ese motivo.
España figura entre los países donde más pesa el relevo generacional. Según el estudio de la IRU correspondiente a 2024, el 50 % de los conductores de camión en España tenía más de 55 años y apenas el 3 % era menor de 25. Entre los mercados analizados con una proporción elevada de profesionales mayores de 55 años también figuraban Australia, con el 47 %, e Italia, con el 45 %.
Para las flotas españolas, la distribución por edades plantea dos necesidades de contratación con calendarios distintos. Por un lado, deben cubrir las vacantes que ya les impiden aceptar trabajo. Por otro, necesitan preparar la sustitución de los profesionales que hoy mantienen las rutas en marcha y se acercan a la jubilación.
A escala europea, la IRU estima que unos 660.500 conductores de camión se jubilarán de aquí a 2030. La previsión se refiere a personas que todavía están en activo. Las 502.000 vacantes contabilizadas en 2025, en cambio, correspondían a puestos para los que las empresas ya buscaban conductor.
La experiencia de quienes trabajan al volante ayuda a entender por qué cuesta atraer a nuevos profesionales. En un barómetro distinto de la encuesta a empresas, la IRU y Truckfly by Michelin consultaron en 2024 a 1.100 conductores de camión de siete mercados europeos. El 81 % se declaraba satisfecho con su trabajo, pero solo el 14 % se mostraba dispuesto a recomendar la profesión a un amigo o familiar.
El principal problema señalado por los conductores tenía que ver con el final de la jornada. Nueve de cada diez consideraban importante o muy importante la falta de aparcamientos seguros y zonas de descanso bien equipadas. También destacaban el trato recibido en los puntos de entrega y la imagen pública del oficio. En la larga distancia, a esas dificultades se suman los periodos prolongados fuera de casa.
La falta de aparcamientos fue la principal preocupación tanto para los hombres como para las mujeres. El barómetro también recogió que las conductoras eran más propensas que sus compañeros a recomendar el oficio. Para los responsables del estudio, ese dato invita a prestar más atención a los obstáculos que encuentran las mujeres antes de incorporarse al sector.
Casi uno de cada tres conductores empleados por los operadores de la UE que respondieron a la IRU era de origen extranjero. Para las empresas que buscan personal fuera de su país, una de las primeras cuestiones que deben resolver es si el candidato puede ejercer en destino. El reconocimiento del permiso de conducción, las diferencias en la cualificación profesional y los trámites para obtener el permiso de trabajo pueden condicionar la incorporación.
Una de las iniciativas en las que participa la IRU ensaya dos vías de contratación, una entre Marruecos e Italia y otra entre Egipto y Rumanía. El proyecto combina la selección de candidatos con formación técnica y lingüística, contacto con las empresas y apoyo tras la incorporación. Así, el conductor puede conocer de antemano qué preparación necesita y en qué condiciones accederá al empleo, mientras que la empresa puede comprobar sus competencias antes de asignarle un vehículo.
