Los radares de la Dirección General de Tráfico recaudaron 246,8 millones de euros en 2025, un 14% más que el año anterior y la cifra más alta registrada hasta el momento. Según un estudio de Automovilistas Europeos Asociados, solo 50 dispositivos concentraron 1.342.285 denuncias, con la A-7 en Valencia, la CV-905 en Alicante y la A-15 en Navarra al frente del listado.
La recaudación de los radares creció un 14% en 2025
Los controles de velocidad de la DGT cerraron 2025 con unos ingresos de 246,8 millones de euros, lo que supone un incremento del 14% respecto al ejercicio anterior.
De acuerdo con el informe elaborado por Automovilistas Europeos Asociados (AEA), este aumento está relacionado con la puesta en funcionamiento de nuevos dispositivos situados en puntos considerados estratégicos de la red viaria.
Las sanciones por exceso de velocidad representan ya el 41,5% del total de los ingresos procedentes de multas de tráfico en España, sin incluir las impuestas en Cataluña y el País Vasco, comunidades con las competencias transferidas.
Solo 50 radares acumularon más de 1,34 millones de denuncias
Uno de los datos más destacados del estudio es la elevada concentración de las sanciones. De los más de 1.000 radares desplegados en las carreteras españolas, únicamente 50 formularon un total de 1.342.285 denuncias durante 2025.
Este reducido grupo de cinemómetros concentró casi la mitad del impacto económico generado por los controles de velocidad de la DGT, según los cálculos de AEA.
El radar que más multa está en la A-7 de Valencia
El dispositivo más activo de España durante 2025 está situado en el kilómetro 326 de la A-7, en la provincia de Valencia. Este radar formuló 90.766 denuncias, frente a las seis contabilizadas en 2024.
La segunda posición corresponde al radar ubicado en el kilómetro 7 de la CV-905, en Alicante, que acumuló 72.557 sanciones.
En tercer lugar aparece el cinemómetro instalado en el kilómetro 127 de la A-15, en Navarra, con un total de 67.445 denuncias durante el pasado ejercicio.
Otros radares con un elevado número de sanciones
Entre los dispositivos más activos también figura el situado en el kilómetro 1 de la TF-2, en Santa Cruz de Tenerife, con 49.641 denuncias, seguido del radar del kilómetro 968 de la A-7, en Málaga, que registró 45.050.
El radar del kilómetro 20 de la M-40 de Madrid alcanzó las 43.500 sanciones, mientras que otro dispositivo de la A-7 malagueña, situado en el kilómetro 978, contabilizó 42.088 denuncias.
También se encuentran entre los primeros puestos los radares de la A-381 en Cádiz, con 36.925 sanciones; la A-4 en Ciudad Real, con 32.041; y el instalado en el kilómetro 52 de la M-40 madrileña, con 31.175 denuncias.
Valencia, Madrid y Cádiz lideran la recaudación
Por provincias, Valencia encabezó la recaudación por multas de velocidad, con 18,9 millones de euros, un 87% más que en el ejercicio anterior.
Madrid ocupó la segunda posición, con 17,9 millones de euros, pese a registrar una caída del 5,12%. A continuación se situó Cádiz, con 16,5 millones, un 22% más.
El listado de las cinco provincias con mayor recaudación lo completaron Alicante, con 13,2 millones de euros y un crecimiento del 83,5%, y Málaga, con 12,6 millones, un 10,5% menos que en 2024.
AEA cuestiona la política de radares de la DGT
Automovilistas Europeos Asociados califica a estos dispositivos como radares «cazadores» y cuestiona que la mayoría de las denuncias se produzcan en autopistas y autovías. La organización contrapone esta concentración de sanciones con el hecho de que, según su informe, el 70% de los accidentes con víctimas se registra en carreteras secundarias.
El presidente de AEA, Mario Arnaldo, considera que la Dirección General de Tráfico debería revisar su estrategia de control de velocidad. «La DGT debería replantearse su política de radares, ya que no se está consiguiendo el objetivo de evitar los excesos de velocidad ni los accidentes, convirtiendo los radares en meros instrumentos de recaudación», sostiene Arnaldo.
Debate entre seguridad vial y recaudación
Los datos del informe vuelven a situar en el centro del debate la función de los radares y su contribución real a la reducción de la siniestralidad. Mientras la DGT utiliza estos dispositivos para controlar el cumplimiento de los límites de velocidad, AEA cuestiona que la elevada concentración de denuncias en determinados puntos responda exclusivamente a criterios de seguridad vial.
El fuerte aumento de las sanciones registrado en algunos emplazamientos, como el radar de la A-7 valenciana, refleja además el impacto que puede tener la activación de nuevos dispositivos sobre el volumen anual de multas.
