El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible trabaja en cuatro proyectos para aumentar la capacidad de la AP-7 en Cataluña, una de las principales rutas para el transporte nacional e internacional de mercancías. Las actuaciones contemplan la construcción de nuevos carriles en cerca de 100 kilómetros y supondrán una inversión conjunta superior a 500 millones de euros.
- Por el momento, la estrategia del Ministerio se centra en ampliar la capacidad de la infraestructura. Sin embargo, las obras necesitarán varios años de tramitación y ejecución, por lo que la gestión del tráfico y las posibles restricciones a los vehículos pesados seguirán afectando y marcando la actividad diaria de los transportistas que utilizan la AP-7.
Uno de los proyectos contempla ampliar la AP-7 entre Sant Celoni y Montornès del Vallès, en la provincia de Barcelona. Las informaciones difundidas esta semana sitúan la longitud de la actuación en aproximadamente 30 kilómetros.El objetivo es incorporar un cuarto carril por sentido en un corredor especialmente sensible para la movilidad metropolitana y para el tráfico de largo recorrido que entra o sale de Cataluña por la frontera francesa. La redacción del proyecto fue adjudicada por el Ministerio en 2023 dentro del programa de mejora de la funcionalidad y la accesibilidad de la AP-7. La actuación deberá incluir también la adaptación de enlaces, estructuras, sistemas de drenaje y otros elementos de la infraestructura afectados por la ampliación.
Transportes también proyecta construir un cuarto carril en el tramo comprendido entre los enlaces de Martorell y Vilafranca Centre, con una longitud aproximada de 25 kilómetros. El proyecto, cuya redacción comenzó en 2023, cuenta con una inversión estimada inicialmente en 140 millones de euros. Además de aumentar la capacidad de la calzada, será necesario adaptar viaductos, pasos superiores e inferiores, obras de drenaje y diferentes estructuras existentes en el recorrido. Este tramo es especialmente relevante para el transporte de mercancías porque forma parte del eje que conecta Barcelona con Tarragona, la Comunidad Valenciana y el resto del corredor mediterráneo.
Los proyectos entre Sant Celoni y Montornès y entre Martorell y Vilafranca se suman a otras dos ampliaciones que ya se encuentran en distintas fases de tramitación. Una de ellas es la incorporación de un tercer carril entre L’Hospitalet de l’Infant y Amposta, en Tarragona. Se trata de la actuación más avanzada y afecta a un tramo especialmente utilizado por vehículos pesados que circulan por el corredor mediterráneo. El cuarto proyecto prevé ampliar a cuatro carriles la AP-7 entre la conexión con la B-23 y el enlace de Martorell, uno de los principales accesos por carretera al área metropolitana de Barcelona. El contrato para redactar este proyecto fue adjudicado en marzo de 2023.
En conjunto, las cuatro intervenciones afectarán a cerca de 100 kilómetros de autopista. Los trabajos se encuentran en diferentes fases, desde los estudios previos hasta la elaboración de los proyectos constructivos, por lo que todavía deberán superar la correspondiente tramitación administrativa y ambiental antes de comenzar las obras.
La ampliación de la AP-7 responde al fuerte crecimiento del tráfico registrado desde la supresión de los peajes el 1 de septiembre de 2021. Desde entonces, la autopista ha absorbido una mayor parte de los desplazamientos cotidianos y de largo recorrido, además del tráfico internacional de mercancías. La concentración de turismos y vehículos pesados provoca que cualquier accidente, avería o incidencia pueda generar retenciones importantes, especialmente en los accesos metropolitanos, durante los fines de semana y en los periodos vacacionales.
A las ampliaciones de calzada se suma un programa para remodelar una quincena de enlaces estratégicos. Entre los puntos previstos figuran Girona Nord, Girona Sud, Maçanet de la Selva, la Roca del Vallès, Montmeló-Parets, la conexión con la B-30 y Vilafranca del Penedès. Las actuaciones buscan mejorar las incorporaciones, reducir los puntos de conflicto y eliminar algunos de los principales cuellos de botella.
Mientras las ampliaciones avanzan en su tramitación, la Generalitat estudia nuevas medidas de gestión del tráfico. Entre ellas se encuentra la posibilidad de limitar los adelantamientos de los camiones en determinados tramos de la AP-7 y obligar a los vehículos de más de 7.500 kilos a mantenerse en el carril derecho en situaciones concretas.
Estas restricciones ya se aplican de manera puntual durante algunas operaciones especiales de tráfico y jornadas con una elevada previsión de desplazamientos. El objetivo declarado es mejorar la fluidez y reducir el riesgo de accidentes, aunque cualquier ampliación de estas medidas tendría un efecto directo sobre la operativa de las empresas transportistas.
La congestión y las necesidades de mantenimiento de la AP-7 también han reabierto el debate sobre su modelo de financiación. La Generalitat ha planteado estudiar fórmulas como la viñeta o el pago por uso, aunque descarta recuperar el antiguo sistema de peajes gestionados mediante concesiones privadas.
