El transporte frigorífico por carretera ha dejado de ser únicamente una pieza de la actividad económica para convertirse en un elemento esencial de la seguridad del abastecimiento. Las crisis recientes han demostrado que garantizar la distribución de alimentos, medicamentos y productos sanitarios es tan importante como disponer de capacidad para producirlos.
- El capítulo III del 4.º Informe ATFRIE analiza el papel de este sector dentro de la resiliencia logística, la autonomía estratégica europea y la protección de los servicios indispensables para la sociedad.
Durante décadas, la política europea de transportes se centró principalmente en mejorar la eficiencia del mercado interior. La eliminación de barreras, la liberalización del transporte por carretera y la apertura a la competencia buscaban reducir los costes logísticos y reforzar la competitividad de la economía europea. Este modelo aportó importantes beneficios. Sin embargo, las crisis de los últimos años han demostrado que la eficiencia económica, por sí sola, no garantiza la continuidad del suministro.
La pandemia de COVID-19, las interrupciones de las cadenas globales de abastecimiento, la guerra en Ucrania, la crisis energética y el aumento de las tensiones geopolíticas han modificado las prioridades de la Unión Europea. Junto a la eficiencia aparece ahora un concepto decisivo: la resiliencia, entendida como la capacidad de una sociedad para mantener sus servicios esenciales durante una crisis, una emergencia o una perturbación grave. Desde esta perspectiva, el transporte ya no puede considerarse exclusivamente un instrumento económico. También constituye un elemento imprescindible para la estabilidad social y la seguridad nacional.
España y la Unión Europea disponen de normas destinadas a proteger aquellas infraestructuras cuya interrupción podría tener consecuencias graves para la población, la economía o la seguridad. En España, la Ley 8/2011, de 28 de abril, establece medidas para la protección de las infraestructuras críticas y configura un sistema destinado a garantizar la continuidad de los servicios esenciales. En el ámbito comunitario, la Directiva (UE) 2022/2557, relativa a la resiliencia de las entidades críticas, obliga a los Estados miembros a identificar y proteger los sectores indispensables para el funcionamiento de la sociedad.
Aunque este marco presta especial atención a ámbitos como la energía, el agua, las telecomunicaciones, la sanidad o las infraestructuras digitales, la logística desempeña una función transversal. Ninguno de estos sectores puede operar con normalidad sin un sistema de transporte capaz de garantizar el movimiento de bienes y suministros. No basta con producir alimentos o medicamentos. Es necesario que lleguen a tiempo, en condiciones adecuadas y de forma continuada a sus destinatarios.
El transporte frigorífico garantiza la continuidad del abastecimiento
La importancia estratégica del transporte frigorífico se entiende al analizar los productos que dependen de él. El sector asegura la distribución de alimentos frescos, frutas y hortalizas, carne y productos cárnicos, pescado y marisco, productos lácteos, medicamentos termolábiles, vacunas, productos biológicos y determinados productos químicos y sanitarios.
Una interrupción prolongada de estos flujos logísticos tendría consecuencias inmediatas. Podría afectar al abastecimiento alimentario, dificultar la continuidad asistencial del sistema sanitario y alterar el funcionamiento de la industria agroalimentaria. Por este motivo, el transporte frigorífico desarrolla una función que supera el ámbito contractual entre cargadores y transportistas. Su actividad resulta esencial para mantener la continuidad de servicios de interés general y garantizar que los productos sensibles lleguen a la población en condiciones adecuadas.
La Comisión Europea ha incorporado progresivamente el concepto de autonomía estratégica abierta a sus políticas industriales y comerciales. Este planteamiento pretende reducir la vulnerabilidad de la Unión Europea frente a las crisis internacionales, garantizar la disponibilidad de productos esenciales y reforzar su capacidad de respuesta.
Las cadenas logísticas ocupan una posición central dentro de esta estrategia. Una economía puede contar con suficiente capacidad productiva y, aun así, no ser capaz de responder a una crisis si carece de medios eficaces para distribuir sus productos. La logística es, por tanto, inseparable de la autonomía estratégica. En este escenario, el transporte frigorífico representa mucho más que un servicio económico: constituye una capacidad nacional y europea para asegurar el abastecimiento permanente de bienes esenciales.
La paradoja institucional del transporte frigorífico
El informe señala una contradicción en el reconocimiento institucional de la cadena de suministro. Las Administraciones consideran esenciales los alimentos, los medicamentos, el sistema sanitario y la protección civil. Sin embargo, no siempre reconocen con la misma intensidad la función de las empresas y profesionales que hacen posible que esos productos lleguen diariamente a millones de personas.
La atención suele concentrarse en el producto final, mientras que el sistema logístico que garantiza su disponibilidad permanece en un segundo plano. La cadena de suministro es un proceso indivisible. La seguridad alimentaria comienza en la producción, continúa durante el almacenamiento y depende también del transporte. Por ello, ignorar el papel de cualquiera de estos eslabones debilita la capacidad de respuesta del conjunto del sistema.
La sostenibilidad económica, requisito de la seguridad colectiva
Toda infraestructura estratégica necesita estabilidad para mantener su actividad. La continuidad de un servicio esencial depende, entre otros factores, de la existencia de empresas económicamente viables, con capacidad para invertir, innovar y atraer profesionales cualificados. Por esta razón, la sostenibilidad económica del transporte frigorífico no debe considerarse únicamente una cuestión empresarial. También representa un interés público.
Un sector que no puede renovar sus vehículos, incorporar nuevas tecnologías o mantener plantillas suficientes pierde capacidad para responder ante emergencias y situaciones de crisis. Desde esta perspectiva, las políticas destinadas a mejorar la estabilidad económica de las empresas no deben interpretarse como privilegios corporativos. Su objetivo es reforzar la resiliencia de una infraestructura estratégica de la que depende el conjunto de la sociedad.
Un reconocimiento acorde con su función estratégica
La evolución del Derecho europeo demuestra que la seguridad económica y la resiliencia logística están ganando peso dentro de las políticas públicas. El transporte frigorífico reúne numerosas características propias de una actividad estratégica: garantiza el abastecimiento alimentario y sanitario, trabaja bajo elevados estándares técnicos y regulatorios, resulta imprescindible para otros sectores esenciales y adquiere una importancia crítica durante las emergencias.
El reconocimiento de esta función no exige modificar el régimen de libre competencia del mercado interior europeo. Sí aconseja desarrollar políticas públicas que refuercen la sostenibilidad del sector, favorezcan la inversión y garanticen la continuidad del servicio. Proteger el transporte frigorífico por carretera significa reforzar la capacidad de Europa para mantener el suministro de bienes esenciales y responder con mayor eficacia ante futuras crisis.
