El Brent vuelve a rozar los 86 dólares y amenaza con encarecer los costes del transporte de mercancías por carretera

El precio del petróleo Brent ha recuperado con fuerza la senda alcista durante las últimas jornadas, impulsado por el recrudecimiento de las tensiones en Oriente Próximo y el temor a nuevas interrupciones del suministro. Este repunte vuelve a situar al gasóleo en el centro de las preocupaciones del transporte de mercancías por carretera, un sector que todavía espera recibir parte de las ayudas comprometidas para compensar el encarecimiento del combustible de los últimos meses.

El barril de Brent se dispara en apenas unas jornadas

El Brent, petróleo de referencia en Europa, cotizaba el 15 de julio en torno a los 86 dólares por barril, después de avanzar más de un 1% durante la jornada y acumular una subida cercana al 11% en las dos sesiones anteriores. El movimiento supone un incremento próximo al 16% frente a los 74,34 dólares registrados el 10 de julio.

El origen de esta nueva escalada se encuentra principalmente en el aumento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán y en la incertidumbre sobre el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el suministro internacional de petróleo.

El mercado de futuros también está reflejando una creciente preocupación por la disponibilidad de crudo a corto plazo. Los contratos de entrega inmediata han pasado a negociarse con una prima elevada frente a los vencimientos posteriores, una situación que suele asociarse con expectativas de menor oferta durante las próximas semanas. El tráfico de petroleros y buques gaseros por la zona, además, ha descendido hasta sus niveles más bajos desde finales de mayo.

El gasóleo podría volver a subir durante las próximas semanas

El encarecimiento del barril de Brent no se traslada de forma automática ni inmediata al precio del gasóleo. En la evolución final del carburante también intervienen factores como el tipo de cambio entre el euro y el dólar, los márgenes de refino, los costes de distribución, la fiscalidad y el nivel de existencias.

Sin embargo, si el petróleo se mantiene en los niveles actuales o continúa subiendo, es previsible que la presión termine llegando a las estaciones de servicio durante los próximos días o semanas. La Comisión Europea publica semanalmente los precios de los productos petrolíferos en los Estados miembros, una referencia que permite seguir el traslado de las variaciones del mercado mayorista al precio final pagado por empresas y consumidores.

Para las empresas de transporte de mercancías por carretera, cualquier incremento adicional del gasóleo supone un nuevo deterioro de los márgenes. El combustible es una de las partidas más importantes dentro de los costes de explotación de un camión y, en periodos de alta volatilidad, las empresas tienen dificultades para repercutir inmediatamente esas subidas a sus clientes.

El propio Gobierno ha reconocido esta situación al señalar que la rapidez con la que aumentan los costes esenciales puede comprometer la viabilidad económica de los transportistas, especialmente en un sector con dificultades estructurales para trasladar de manera inmediata los sobrecostes a las tarifas.

Más presión sobre la tesorería de autónomos y pequeñas empresas

El impacto será especialmente intenso para los transportistas autónomos y las pequeñas flotas, que suelen disponer de menor capacidad financiera para absorber incrementos repentinos del combustible.

Aunque el precio del transporte pueda revisarse posteriormente, las empresas deben adelantar el coste de los repostajes, los salarios, las cuotas de financiación, los seguros, los neumáticos y el mantenimiento de los vehículos. Cuando el gasóleo sube con rapidez, se amplía la diferencia entre el momento en que se produce el gasto y aquel en el que el transportista consigue cobrar el servicio con la correspondiente actualización.

Este desfase genera tensiones de liquidez y puede obligar a algunas empresas a recurrir a financiación externa. Las organizaciones del transporte y la logística ya advirtieron durante los últimos meses de que los retrasos en las ayudas estaban aumentando el endeudamiento de compañías con márgenes muy ajustados.

La subida también puede afectar a la negociación de nuevos contratos. Las empresas de transporte tendrán que revisar con mayor frecuencia sus tarifas, limitar la vigencia de las ofertas comerciales y vigilar especialmente los servicios de larga distancia, donde el consumo de combustible tiene un peso mayor.

La revisión del precio del transporte será clave

El sector dispone actualmente de un mecanismo obligatorio para trasladar la variación del combustible al precio del transporte. La normativa establece que, cuando el precio del gasóleo haya variado un 5% o más entre la contratación y la realización del servicio, el importe inicialmente pactado debe incrementarse o reducirse de forma automática.

La variación también debe aparecer desglosada en la factura. En los contratos de transporte continuado, la revisión se aplica coincidiendo con el periodo de facturación, independientemente del porcentaje en el que haya cambiado el combustible.

Este mecanismo será fundamental si el Brent mantiene su tendencia alcista. No obstante, su eficacia dependerá de que se aplique correctamente y de que los transportistas puedan negociar desde una posición equilibrada frente a cargadores, operadores logísticos e intermediarios.

La normativa protege formalmente la repercusión del gasóleo, pero el sector continúa encontrando dificultades prácticas para trasladar todos los sobrecostes con la misma rapidez con la que aparecen en los surtidores.

Los transportistas siguen esperando las ayudas al gasóleo

A la incertidumbre provocada por la nueva subida del petróleo se suma el retraso acumulado en el cobro de las ayudas aprobadas para compensar el encarecimiento del gasóleo durante los últimos meses.

Para los suministros realizados entre el 22 de marzo y el 30 de junio de 2026, el Gobierno estableció una ayuda de 20 céntimos por litro para los vehículos con derecho a la devolución parcial del Impuesto sobre Hidrocarburos por gasóleo profesional. El sistema se gestiona a través de las tarjetas de gasóleo profesional y la Agencia Tributaria.

Sin embargo, el pago quedó condicionado durante meses a la autorización europea y al desarrollo definitivo del procedimiento. La orden ministerial que permitió desbloquear las compensaciones no se publicó hasta el 4 de julio, después de que la Comisión Europea declarara las medidas compatibles con el mercado interior.

Pese a este avance administrativo, los transportistas siguen esperando que la aprobación normativa se traduzca en el ingreso efectivo de las cantidades pendientes. Para muchas empresas, estas ayudas no representan un beneficio adicional, sino una compensación necesaria por un sobrecoste que ya tuvieron que asumir durante los meses anteriores.

El nuevo programa para el periodo comprendido entre julio y septiembre establece una compensación de 15 céntimos por litro en julio, 10 céntimos en agosto y 5 céntimos en septiembre, aunque las cantidades de los dos últimos meses pueden variar en función de la evolución de la fiscalidad del gasóleo. La Agencia Tributaria tramitará las ayudas al finalizar cada mes natural y realizará, cuando proceda, el pago mediante transferencia bancaria.

Un escenario de incertidumbre para el transporte por carretera

La evolución del Brent durante las próximas jornadas dependerá principalmente de la situación geopolítica y de la normalización del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz. Una reducción de las tensiones podría moderar rápidamente los precios, pero cualquier nueva interrupción del suministro mantendría la presión sobre el petróleo y el gasóleo.

En el escenario más inmediato, las empresas de transporte deberán reforzar el seguimiento de los precios, aplicar correctamente las cláusulas de revisión del combustible y ajustar sus previsiones de tesorería. También será necesario comprobar que las compensaciones públicas llegan con la rapidez suficiente para evitar que los transportistas tengan que seguir financiando con sus propios recursos unas ayudas aprobadas precisamente para aliviar sus costes.

La nueva subida del Brent vuelve a demostrar la exposición del transporte de mercancías por carretera a los movimientos del mercado energético. Mientras no se estabilice el petróleo y no se materialicen las ayudas pendientes, el gasóleo continuará siendo uno de los principales factores de riesgo para la rentabilidad y la continuidad de miles de empresas transportistas.

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