El transporte frigorífico por carretera opera en un mercado muy competitivo, pero también sometido a costes crecientes, márgenes ajustados y una elevada presión negociadora. El capítulo IV del 4.º Informe ATFRIE analiza las principales disfunciones del modelo actual y advierte de que la eficiencia del mercado no garantiza por sí sola la sostenibilidad de las empresas ni la continuidad del servicio.
Un mercado eficiente no siempre es sostenible
La competencia ha sido uno de los pilares sobre los que se ha construido el mercado interior europeo. En términos generales, favorece una mejor asignación de los recursos, impulsa la eficiencia y permite ofrecer precios más ajustados a los consumidores. Sin embargo, este criterio no basta para valorar el funcionamiento de un sector que desempeña una función estratégica para la sociedad.
Un mercado puede ser muy competitivo y, al mismo tiempo, generar resultados económicamente insostenibles para una parte importante de sus operadores. Cuando esta situación afecta a una actividad vinculada al abastecimiento de la población, el análisis debe incorporar también conceptos como la estabilidad, la resiliencia y la continuidad del servicio. En el caso del transporte frigorífico, la presión competitiva no solo repercute sobre las cuentas de las empresas. También condiciona su capacidad para invertir, renovar sus flotas y mantener el nivel de servicio que exige la cadena de suministro.
La atomización limita la capacidad negociadora del transporte español
El transporte público de mercancías por carretera en España presenta una estructura empresarial muy fragmentada. La mayor parte de las compañías son pequeñas o medianas y muchas de ellas cuentan con una flota reducida. Esta realidad limita su capacidad de negociación frente a grandes operadores logísticos, plataformas de contratación y empresas cargadoras.
Mientras una parte importante de la demanda se concentra en clientes con un elevado poder de compra, la oferta de transporte permanece muy dispersa. Como consecuencia, la capacidad negociadora se desplaza progresivamente hacia quienes contratan los servicios. Esta situación no constituye una anomalía jurídica, sino una característica económica del mercado. No obstante, sus efectos resultan especialmente relevantes cuando las empresas transportistas no pueden trasladar a las tarifas los incrementos objetivos de sus costes.
El desequilibrio en la formación de los precios
En una economía de mercado, el precio surge del encuentro entre la oferta y la demanda. Sin embargo, las partes no siempre negocian desde posiciones equivalentes. En el transporte por carretera confluyen varios factores que favorecen este desequilibrio: una elevada oferta de capacidad, una fuerte competencia nacional e internacional, la necesidad de mantener los vehículos en funcionamiento y la imposibilidad de almacenar el servicio para prestarlo en otro momento. A ello se suma la presión comercial derivada de la competencia entre operadores.
Todo ello provoca que, en numerosas ocasiones, el precio del transporte no refleje plenamente los costes asumidos por la empresa que presta el servicio. Aunque la legislación española incluye mecanismos para evitar la contratación por debajo de los costes efectivos, su eficacia práctica depende de que las empresas puedan acreditar esos gastos y hacer valer sus derechos. Por esta razón, el informe considera necesario seguir avanzando en herramientas que aporten mayor transparencia y objetividad a la formación de los precios.
Los costes de explotación no dejan de crecer
Durante la última década, las empresas de transporte frigorífico han afrontado un incremento continuado de los costes necesarios para mantener su actividad. Entre los principales factores se encuentran la evolución del precio de los combustibles, el aumento de los peajes nacionales e internacionales, las nuevas obligaciones derivadas de las políticas de descarbonización y la renovación tecnológica de las flotas. También han aumentado los costes relacionados con la digitalización, el personal, las exigencias medioambientales y la financiación.
A estos gastos generales se añaden otros específicos del transporte frigorífico, como el consumo energético de los equipos de refrigeración, el mantenimiento especializado, las certificaciones ATP, los seguros específicos y el cumplimiento de mayores exigencias sanitarias. Esta estructura de costes diferencia claramente al transporte bajo temperatura dirigida de otras modalidades y justifica que su realidad económica sea analizada de forma específica.
El coste invisible de las ineficiencias logísticas
No todos los costes que soporta una empresa de transporte aparecen reflejados de forma clara en la contabilidad. Las ineficiencias operativas reducen la productividad de los vehículos y aumentan el coste real de cada servicio. Entre ellas se encuentran los tiempos prolongados de espera durante la carga y descarga, la mala utilización de las ventanas horarias y los kilómetros recorridos en vacío.
También influyen las dificultades para encontrar cargas de retorno, la inmovilización de los vehículos, la gestión de palés y otros elementos retornables, las incidencias documentales y las restricciones de circulación. Cada una de estas situaciones disminuye el número de kilómetros productivos que puede realizar un vehículo. El resultado es un aumento del coste efectivo del transporte, aunque este incremento no siempre pueda repercutirse en la tarifa. La mejora de la eficiencia logística no depende únicamente de las empresas transportistas. Requiere una mayor coordinación entre todos los agentes de la cadena de suministro.
La competencia internacional y el equilibrio del mercado europeo
La libre prestación de servicios y la presencia de empresas de distintos Estados miembros forman parte del funcionamiento normal del mercado interior europeo. Sin embargo, las diferencias en los costes laborales, la fiscalidad, la estructura empresarial y la organización administrativa pueden alterar las condiciones de competencia entre operadores.
Para corregir parte de estos desequilibrios, la Unión Europea aprobó el Paquete de Movilidad, que establece normas comunes sobre el establecimiento efectivo de las empresas, el desplazamiento de los conductores, los tiempos de conducción y descanso y las operaciones de cabotaje. La correcta aplicación de estas medidas resulta esencial para garantizar una competencia leal y preservar el equilibrio del mercado europeo del transporte.
La rentabilidad permite invertir y garantizar el servicio
Toda actividad económica necesita alcanzar una rentabilidad suficiente para asegurar su continuidad. En el transporte frigorífico, la rentabilidad no debe entenderse como un privilegio empresarial, sino como la condición necesaria para renovar las flotas, incorporar vehículos de bajas emisiones e invertir en digitalización. También permite mejorar las condiciones laborales, formar a nuevos profesionales e incrementar la calidad del servicio.
Cuando los márgenes permanecen en niveles insuficientes durante periodos prolongados, la capacidad inversora de las empresas se reduce. A medio plazo, esta situación afecta a su competitividad y dificulta la adaptación a unas exigencias regulatorias y medioambientales cada vez mayores. La sostenibilidad económica del sector se convierte así en un requisito para mantener la continuidad de un servicio esencial para el abastecimiento.
La sostenibilidad empresarial también afecta a la cadena de suministro
El transporte frigorífico desarrolla su actividad en un mercado marcado por una competencia intensa y por un elevado nivel de especialización técnica. La presión sobre los precios, el aumento constante de los costes y la limitada capacidad negociadora de muchas empresas están reduciendo progresivamente sus márgenes de explotación.
Las consecuencias van más allá de la rentabilidad. Esta situación condiciona la capacidad del sector para invertir, innovar, atraer profesionales y prestar el servicio que necesita la economía europea. Por ello, cualquier estrategia destinada a reforzar la resiliencia logística debe incluir medidas dirigidas a mejorar la sostenibilidad económica de las empresas que garantizan diariamente el suministro de alimentos, medicamentos y otros productos sensibles.
