La Unión Europea ha dado un nuevo paso en la regulación ambiental del transporte con la adopción de CountEmissionsEU, un marco común para contabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por los servicios de transporte.
La medida busca aportar claridad, transparencia y proporcionalidad a un aspecto cada vez más importante para las empresas del sector: la medición de su impacto climático. En un mercado europeo donde operan miles de compañías de transporte de mercancías por carretera, contar con una metodología común resulta clave para evitar criterios distintos entre países y facilitar una competencia más equilibrada.
El nuevo sistema establece una base común para calcular las emisiones del transporte en la Unión Europea. Para ello, se apoya en la norma EN ISO 14083:2023, que permite medir las emisiones desde una perspectiva amplia, teniendo en cuenta tanto la producción de la energía como su uso durante la operación del transporte.
Este enfoque permite obtener una imagen más completa de la huella ambiental de cada servicio. Para el transporte por carretera, supone avanzar hacia una medición más homogénea y comparable, algo especialmente relevante en un momento en el que la descarbonización se ha convertido en una prioridad para administraciones, cargadores y operadores logísticos.
Uno de los puntos más relevantes de la nueva regulación es su carácter proporcionado. Las nuevas normas no imponen obligaciones generales a todas las empresas de transporte, sino que se aplicarán principalmente a aquellas que ya estén reportando emisiones o que tengan la obligación legal de hacerlo.
Esta decisión es especialmente importante para las pequeñas y medianas empresas, que representan una parte fundamental del transporte por carretera en Europa. Imponer nuevas cargas administrativas de forma indiscriminada podría generar costes adicionales y dificultades operativas para muchas compañías.
Por ello, la regulación contempla un enfoque más equilibrado. Las pymes no estarán obligadas a verificar los datos de emisiones que generen, salvo que decidan hacerlo voluntariamente para demostrar el cumplimiento de los requisitos establecidos.
Para facilitar la aplicación de estas normas, la Comisión Europea desarrollará una herramienta gratuita de cálculo y un manual de uso. Esta iniciativa estará especialmente orientada a las pequeñas y medianas empresas, con el objetivo de que puedan adaptarse al nuevo marco sin necesidad de asumir costes excesivos ni enfrentarse a procedimientos complejos.
Además, se prevé la creación de bases de datos europeas con valores de referencia y factores de emisión. Estas bases permitirán mejorar la coherencia de los cálculos y facilitarán el uso de criterios comunes en todo el mercado europeo.
La regulación también contempla la posibilidad de que los Estados miembros exijan el uso de datos primarios de emisiones en determinados servicios nacionales. Esta exigencia estará dirigida a grandes operadores de transporte y centros logísticos que superen un determinado umbral de empleados.
Sin embargo, esta obligación no se aplicará a las pymes, a las operaciones transfronterizas ni a los movimientos en tránsito. En estos casos, seguirá siendo posible utilizar datos secundarios, lo que contribuye a mantener un sistema más flexible y adaptado a la realidad del sector.
La adopción de CountEmissionsEU supone un avance relevante para el transporte europeo. Medir mejor las emisiones es un paso necesario para reducirlas, pero hacerlo con reglas claras y proporcionadas resulta fundamental para que la transición sea viable.
Para las empresas de transporte de mercancías por carretera, el nuevo marco ofrece una referencia común y puede ayudar a mejorar la transparencia ante clientes, administraciones y socios logísticos. Al mismo tiempo, introduce salvaguardas para evitar una carga excesiva sobre las compañías de menor tamaño.
