El colapso de las ITV lastra al transporte valenciano: dos meses de espera y camiones parados

La FVET cuantifica por primera vez el impacto del bloqueo en las ITV

La Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística (FVET) ha puesto cifras a un problema que el sector lleva meses denunciando: el colapso del servicio de ITV en la Comunitat Valenciana está afectando de lleno a la actividad diaria de las empresas transportistas.

Según los datos recabados en la campaña ‘Ni un minuto más’, el 64% de las empresas valencianas de transporte tiene al menos dos vehículos en espera cada año y tarda una media de dos meses en conseguir cita. Una situación que, según la organización, supone una pérdida directa de competitividad y genera una creciente inseguridad jurídica para los profesionales.

La encuesta impulsada por FVET entre empresas del sector refleja una valoración muy negativa del servicio: 7 de cada 10 transportistas califican la atención con la nota mínima, un 1 sobre 5. El principal problema son los tiempos de espera. El 62,8% de las empresas afirma tardar dos meses o más en obtener cita, mientras que el 57,7% reconoce haber tenido vehículos parados por no disponer de la inspección técnica en vigor.

El impacto económico es especialmente grave. FVET estima que cada camión inmovilizado supone una pérdida de unos 600 euros diarios, al mantener costes fijos sin poder generar ingresos ni cumplir compromisos logísticos. Ante la falta de citas, muchas compañías han optado por buscar soluciones fuera del territorio valenciano. De hecho, el 78,5% de las empresas ya desplaza parte de su flota a comunidades autónomas vecinas para pasar la ITV y evitar sanciones.

Esta situación, advierte FVET, no solo perjudica a pymes y autónomos del transporte por carretera, sino que también debilita la capacidad exportadora de la Comunitat Valenciana, en un contexto marcado además por el encarecimiento del combustible y el aumento de los costes operativos.

El presidente de FVET, Carlos Prades, ha sido contundente al valorar los datos: “No es solo una cuestión de incomodidad, es un perjuicio económico real”. A su juicio, las empresas no pueden permitir que sus herramientas de trabajo permanezcan paradas por la ineficiencia de un servicio esencial.

La campaña ‘Ni un minuto más’, respaldada también por organizaciones como Propeller, UATAE, federaciones provinciales de transportistas y la Unión de Consumidores, reclama una respuesta inmediata antes del verano. Entre las principales demandas figuran un cambio del modelo de gestión, con fórmulas público-privadas o liberalizadas, la creación de líneas específicas para vehículos industriales, horarios adaptados al transporte profesional y más agilidad administrativa.

FVET insiste en que el colapso de las ITV no es un asunto interno del sector, sino un problema que repercute en la economía regional. Cada camión parado retrasa entregas, encarece operaciones y resta competitividad a las empresas valencianas. Además, la federación advierte de que esta situación también puede estar afectando a la recaudación pública, al desplazar inspecciones fuera de la Comunitat Valenciana. Para Prades, el sistema actual es “inaceptable” y exige medidas urgentes para evitar que el transporte siga perdiendo tiempo, ingresos y capacidad de servicio.

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