La imbecilidad por norma

La imbecilidad por norma

En este país llamado España uno puede desgañitarse tratando de llamar la atención sobre determinados asuntos que debieran de tratarse con mucho tacto, pero hemos llegado a la conclusión de que es harto estéril.

El país tiene nuevo gobierno, por lo que el sector tiene nuevo Ministro de Fomento, que no de Transportes, y claro está como este país siempre ha luchado contra el enemigo interior, pues lo primero que se va a hacer desde ese Ministerio con nuevo inquilino es

luchar contra los que se han des localizado, cosa que no nos parece mal, pero no es ese el único mal del sector, pues se olvidan de los que con el mismo origen en aquellos países, con sus raíces en aquellos países también han tomado al asalto y desarrollan toda su actividad en este, pero, porque siempre hay un pero, aquellos su capital de constitución no es español.

Desde ese Ministerio de Fomento y en boca de su titular se dice que se quiere un sector fuerte y competitivo, cosa con la que no podemos estar más de acuerdo, pero ya le decimos desde aquí que con quien tiene que contar es con las empresas con camiones, no con los cargadores, no con los operadores logísticos que no tengan camiones propios, ni con las agencias de cargas que tampoco los tengan, y ello en base a que quien soporta los problemas del sector son las espaldas y los bolsillos de las empresas transportistas.

Si a quien escucha es a los transportistas, seguro que conseguirá un sector fuerte y de servicio a la sociedad, sino se seguirá en lo que se ha estado, un sector débil, maltratado, subyugado, y lo que es peor arruinado, porque se le obliga a trabajar por bajo de sus costes.

El servicio del sector tiene que estar remunerado para cubrir todos sus costes y obtener un beneficio que le permita seguir funcionando e invirtiendo, y si para ello es preciso que se vuelvan a establecer tarifas mínimas de referencia y obligado cumplimiento, pues hágase.

Por cierto, ya no vale eso de que no se pueden tener tarifas, porque un sector tan regulado o más que el de los taxis, no puede ni debe estar discriminado respecto de aquellos.

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