El precio del diésel continúa al alza en España, añadiendo presión a los costes del transporte de mercancías por carretera. Entre el 29 de junio y el 17 de agosto, el gasóleo se ha encarecido un 21,6%, al pasar de 1,503 a 1,828 euros por litro, según los datos del Boletín Semanal del Petróleo de la Comisión Europea.
La evolución de los carburantes durante las últimas semanas vuelve a situar el coste energético entre las principales preocupaciones para empresas y autónomos del transporte. Los datos correspondientes al periodo comprendido entre el 29 de junio y el 17 de agosto reflejan una subida significativa tanto del diésel como de la gasolina en España.
En concreto, el diésel ha pasado de 1,503 a 1,828 euros por litro, lo que representa un incremento del 21,6%. La gasolina, por su parte, ha aumentado desde 1,437 hasta 1,705 euros por litro, con una subida del 18,6%.
El incremento resulta especialmente relevante para el transporte profesional, donde el gasóleo constituye una de las partidas más importantes dentro de los costes de explotación. Cualquier variación sostenida del precio por litro tiene, por tanto, un impacto directo sobre el coste de cada ruta y sobre la rentabilidad de los vehículos.
La escalada de los precios no se limita a España. En el conjunto de la Unión Europea, el precio medio del diésel aumentó un 18,5% durante el mismo periodo, pasando de 1,715 a 2,033 euros por litro.
Esto significa que el incremento registrado en España ha sido superior al promedio comunitario, aunque el precio final del gasóleo sigue situándose por debajo de la media europea: 1,828 euros por litro frente a 2,033 euros.
La diferencia es todavía más marcada en la gasolina. Mientras que el precio medio en la UE aumentó un 9,5%, desde 1,756 hasta 1,923 euros por litro, en España la subida alcanzó el 18,6%, prácticamente el doble.
La Comisión Europea actualiza semanalmente los precios de los productos petrolíferos en los Estados miembros a través de su Weekly Oil Bulletin, elaborado a partir de los datos enviados por cada país.
La evolución entre los principales mercados europeos muestra diferencias importantes. En Alemania, el diésel se ha encarecido un 28,5%, desde 1,763 hasta 2,266 euros por litro, mientras que la gasolina ha aumentado un 17,8%, hasta los 2,239 euros.
En Francia, el gasóleo ha pasado de 1,869 a 2,199 euros por litro, un incremento del 17,7%, mientras que la gasolina ha subido un 4,2%. La evolución ha sido más contenida en Italia, donde el diésel se ha encarecido un 9,5%, hasta 2,078 euros por litro. La gasolina registra una subida similar, del 9,8%, hasta alcanzar los 1,988 euros.
En Portugal, el precio del diésel ha aumentado un 16%, desde 1,746 hasta 2,026 euros por litro, mientras que la gasolina ha avanzado un 4,2%, hasta 1,954 euros. Por su parte, en Países Bajos el gasóleo ha alcanzado los 2,383 euros por litro tras subir un 18%, frente a los 2,020 euros registrados al inicio del periodo analizado.
Los impuestos representan el 32,6% del precio final del diésel
Los datos recogidos por la Comisión Europea permiten también diferenciar entre el precio antes y después de impuestos. En España, el precio del diésel sin impuestos se situaba el 17 de agosto en 1,232 euros por litro, frente a un precio final de 1,828 euros. De acuerdo con estos valores, los impuestos representan aproximadamente el 32,6% del precio final del gasóleo.
En el caso de la gasolina, el precio antes de impuestos era de 1,036 euros por litro, frente a un precio de venta de 1,705 euros. La carga fiscal supone así el 39,2% del precio final.
Más presión sobre los costes del transporte por carretera
La evolución del gasóleo cobra especial importancia para el transporte de mercancías por carretera, un sector muy expuesto a las oscilaciones del combustible. Con una subida del 21,6% en menos de dos meses, el diésel vuelve a convertirse en un factor decisivo para los costes de explotación. El comportamiento de los precios durante las próximas semanas será, por tanto, especialmente relevante para transportistas y empresas, que deberán seguir de cerca una factura energética que ha vuelto a escalar con fuerza durante el verano.
