La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) ha solicitado la dimisión del director general de Tráfico, Pere Navarro, al considerar que la Dirección General de Tráfico (DGT) ha utilizado datos «incompletos y sesgados» sobre el Plan PRO para responsabilizar al sector de las autoescuelas del atasco en los exámenes de conducir. La organización advierte además de que la situación está dificultando la incorporación de nuevos conductores profesionales en un momento de elevada demanda.
La Asamblea General de la Confederación Nacional de Autoescuelas ha acusado a la DGT de utilizar el Plan PRO como un instrumento para desviar la atención sobre la falta de examinadores en numerosas provincias. Según la organización, el organismo implantó la medida en condiciones restrictivas y sin atender las advertencias trasladadas previamente por el sector.
CNAE sostiene que las autoescuelas recibieron los avisos con muy poca antelación y critica que el plan se haya centrado exclusivamente en el permiso B, dejando fuera las pruebas para motocicletas y vehículos pesados.
La Confederación subraya que la exclusión de los permisos para vehículos pesados resulta especialmente preocupante para el transporte de mercancías por carretera. La organización recuerda que España necesita incorporar alrededor de 35.000 conductores profesionales y considera que la falta de capacidad de examen está retrasando la llegada de nuevos profesionales al mercado laboral.
Además, la entidad lamenta que no se hayan realizado pruebas en centros desplazados, una circunstancia que, a su juicio, perjudica especialmente a los ciudadanos de las zonas rurales, donde las alternativas de transporte público son más limitadas. También propuso ampliar las convocatorias con exámenes por las tardes entre semana, además de los sábados, para mejorar la eficacia del plan.
CNAE asegura que el denominado «tapón» en los exámenes, tanto teóricos como prácticos, impide que miles de personas obtengan el permiso de conducir, requisito imprescindible en muchos casos para acceder a un empleo. La organización considera que los alumnos necesitan una planificación adecuada y que resulta imposible organizar su preparación sin disponer de fechas de examen estables y previsibles.
La Confederación insiste en que existe un número significativo de aspirantes que podrían examinarse si la capacidad de examen fuera suficiente y continuada en el tiempo.
La patronal de las autoescuelas sostiene que el colapso del sistema no solo afecta a los ciudadanos y a sectores que necesitan conductores con urgencia, sino que también está teniendo un fuerte impacto económico sobre las empresas de formación vial. Según sus datos, más de 1.400 autoescuelas han cesado su actividad como consecuencia de esta situación.
Por ello, CNAE reclama una solución definitiva que permita garantizar una capacidad de examen suficiente en todas las provincias y evitar que la falta de examinadores siga dificultando el acceso de nuevos conductores profesionales al mercado laboral.
