La utilización de camiones con GNL no despega por la enorme falta de infraestructura

Diferencias entre el gas GNL y GNC para el transporte

El transporte de mercancías por carretera avanza hacia un futuro eléctrico y con la tecnología de la pila de combustible de hidrógeno por bandera. Sin embargo, el presente parece ser un tanto desolador en lo que al uso de combustibles alternativos se refiere. De hecho, el concepto de camión movido por gas GNL no termina de despegar pese a contar con motores de nuevo desarrollo y una autonomía comprobada en algunos modelos de hasta 1.600 kilómetros con un único repostaje. ¿Qué es lo que sucede?

El GNL parece ser una solución eficaz y fiable para el transporte de mercancías por carretera a nivel internacional, ya que esta tecnología ofrece autonomías considerables. Sin embargo, la realidad es bien distinta ya que no existe un desarrollo de infraestructuras acorde a la necesidad de estos camiones de GNL en muchos puntos de Europa. Sin ir más lejos, Dinamarca no tiene ni una sola estación pública de GNL en todo el país, situación que se repite en otros estados con mayor o menor incidencia a pesar de sí haber algunas estaciones de GNL.

Esta situación está evitando el despegue de los vehículos pesados propulsados por GNL como alternativa real a los camiones Diésel actuales, siempre a la espera de nuevas tecnologías como la pila de combustible de hidrógeno. Sin ir más lejos, Iveco tiene una amplia gama de camiones movidos por GNL gracias al motor Cursor 9 (270, 340 o 400 CV) y al motor Cursor 13 (460 CV). Sin embargo, el volumen de venta de este tipo de camiones es todavía reducido en algunos mercados.

Aunque la situación de Dinamarca supone un extremo, por suerte el transporte en otros países no se sujeta a las mismas normas. De hecho, Alemania tiene un programa de ayudas con el que fomentar la compra de camiones de gas, existiendo además exenciones al pago de peajes hasta 2023 para este tipo de vehículos pesados. Estas subvenciones de compra, el ahorro en peajes y en el costo del combustible permiten que los vehículos pesados por GNL acaben por ser rentables, pese a ser un 30% más caros que los camiones Diésel equivalentes.

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