La relajación del precio del petróleo empieza a notarse en los mercados internacionales, pero todavía no se traslada con claridad al surtidor. Según el último análisis de IRU, el Brent se situó el 3 de julio de 2026 en 72,49 dólares por barril, por debajo del nivel de referencia previo, mientras que el precio medio ponderado del diésel en la Unión Europea subió hasta 1,766 euros por litro.
El precio del petróleo Brent ha bajado por primera vez por debajo del nivel previo al conflicto tomado como referencia por IRU. El 3 de julio, el barril se situó en 72,49 dólares, un 3,5% menos en la semana y un 0,7% por debajo de la referencia del 27 de febrero, fijada en 73 dólares.
También el West Texas Intermediate (WTI) se moderó hasta los 69,11 dólares por barril, aunque todavía se mantiene un 1,9% por encima de su referencia. La diferencia entre Brent y WTI se sitúa en torno a 3,4 dólares, en un contexto de mayor calma en los mercados financieros, pero con riesgos todavía presentes en la oferta física de petróleo.
IRU advierte de que el mercado está descontando la desescalada con mayor rapidez de la que el sistema físico puede recuperarse. La evolución de los acuerdos internacionales, la situación del corredor marítimo del Golfo Pérsico y la expiración de la exención estadounidense prevista para el 21 de agosto siguen siendo factores clave para los compradores de combustible.
Pese a la caída del crudo, el precio del diésel continúa elevado para los operadores de transporte. En Estados Unidos, el gasóleo se sitúa en 1,282 dólares por litro, un 25,5% por encima de la referencia del 27 de febrero. La normalización del crudo no se ha trasladado todavía al producto final por el impacto de los márgenes de refino, la reconstrucción de inventarios y la tensión en el mercado de destilados.
En la Unión Europea, la situación es especialmente relevante para las empresas de transporte internacional. El precio medio ponderado del diésel alcanza los 1,766 euros por litro, un 8,1% por encima de la referencia y un 1,4% más que la semana anterior, a pesar de que el Brent cayó un 3,5% en el mismo periodo.
La diferencia entre los mercados más baratos y más caros de la UE se mantiene en 0,90 euros por litro, lo que mantiene la planificación del repostaje como una variable comercial clave para las flotas. Para las empresas con rutas internacionales, elegir dónde repostar sigue siendo determinante para controlar los costes operativos.
Según los datos recogidos por IRU, los precios más altos del diésel en Europa se registran en Países Bajos, con 2,114 euros por litro; Dinamarca, con 2,038 euros; Finlandia, con 1,968 euros; Bélgica, con 1,894 euros; y Francia, con 1,892 euros por litro.
En el extremo opuesto, los precios más bajos se encuentran en Malta, con 1,210 euros por litro; Chequia, con 1,461 euros; y España, con 1,532 euros por litro. No obstante, IRU señala que la ventaja española podría reducirse tras el fin de determinadas medidas de apoyo al combustible.
Fuera de la UE, el Reino Unido registra un precio del diésel de 1,65 libras por litro, un 17% por encima de la referencia. En otros mercados internacionales, el gasóleo se sitúa en 7,61 yuanes por litro en China, 98,13 rupias en India, 66,14 liras turcas en Turquía, 6,75 reales en Brasil y 26,95 pesos en México.
Para los operadores, el foco de riesgo se ha desplazado desde el precio del crudo hacia el calendario de medidas nacionales. Alemania dejó expirar el 30 de junio su rebaja de 0,14 euros por litro en el impuesto energético. Italia, por su parte, ya había finalizado su rebaja de impuestos especiales el 6 de junio, sustituyéndola por un crédito fiscal para operadores. Según IRU, la retirada de estas medidas puede neutralizar parte del alivio derivado de la caída del crudo y provocar aumentos de entre 0,14 y 0,20 euros por litro en los mercados donde han finalizado los apoyos.
La situación no es homogénea en toda Europa. Suecia ha aplicado nuevas rebajas fiscales, mientras que Noruega mantiene medidas de alivio sobre el gasóleo. Países Bajos ha prorrogado la reducción de impuestos especiales hasta el 1 de enero de 2027, aunque sin ampliar el apoyo, mientras que Bélgica y Finlandia no han anunciado nuevas medidas pese a sus elevados precios en el surtidor.
El mercado del gas evoluciona de forma diferente al petróleo. El índice neerlandés TTF alcanzó el 3 de julio los 44,22 euros por MWh, un 8,4% más en la semana y un 38,4% por encima de la referencia del 27 de febrero.
IRU señala que la pérdida de capacidad de GNL catarí y la menor disponibilidad de cargamentos durante el verano mantienen a Europa compitiendo con Asia, mientras el almacenamiento europeo todavía necesita recuperarse. Las reservas de gas de la UE se sitúan en el 49,2%, equivalentes a unos 59 días de demanda media anual.
Para el transporte por carretera, esta presión tiene un doble efecto: incide directamente en las flotas propulsadas por GNL y, de forma indirecta, en el coste del AdBlue, ligado a la producción de urea. Los precios comunicados por la industria se mantienen en torno a 0,65-0,90 euros por litro a granel y entre 0,90 y 1,20 euros por litro en surtidor.
El mensaje para las empresas de transporte es claro: el crudo empieza a ofrecer cierto alivio, pero los costes reales de explotación siguen condicionados por los precios del diésel, la retirada de ayudas fiscales y la presión del gas. Para las flotas internacionales, la planificación del repostaje, la revisión de cláusulas de combustible y el seguimiento semanal de los mercados vuelven a ser claves. La bajada del Brent no garantiza, por ahora, una reducción inmediata de los costes en carretera.
