El Servei Català de Trànsit ha probado en la A-2 y la AP-7 una tecnología capaz de identificar a los conductores que utilizan el teléfono móvil durante la marcha y a los ocupantes que no llevan correctamente abrochado el cinturón de seguridad. El estudio piloto ha detectado más de 8.500 casos relacionados con el móvil y otros 4.500 usos incorrectos o ausencia del cinturón.
El sistema analizado consiste en un remolque móvil equipado con cámaras de alta definición y algoritmos de inteligencia artificial. La prueba se desarrolló durante los meses de junio y julio de 2026 en distintos puntos de la autovía A-2 y la autopista AP-7.
La utilización de una instalación móvil permitió comprobar su funcionamiento en entornos reales y con diferentes intensidades de tráfico. El objetivo era analizar su capacidad para detectar comportamientos de riesgo sin depender únicamente de la observación directa de los agentes.
Durante el estudio se identificaron más de 8.500 casos de utilización del teléfono durante la conducción. La tecnología distingue tanto a quienes sujetan el dispositivo con una mano como a los conductores que lo llevan apoyado sobre la parte superior de las piernas mientras lo consultan.
Los resultados apuntan a que entre el 3,6% y el 6,6% de los conductores observados podrían estar utilizando el móvil al volante. La estimación general sitúa esta conducta en el 4,3%.
La incidencia fue superior en la A-2, en el entorno periurbano de Cornellà de Llobregat, donde alcanzó el 5%, frente al 3,6% registrado en la AP-7. Los casos se concentraron principalmente en días laborables y durante las horas diurnas, especialmente entre las 11.30 y las 15.30 horas.
La prueba también permitió identificar alrededor de 4.500 casos de ocupantes sin cinturón de seguridad o con un uso incorrecto. Esta conducta afectaría a entre el 1,3% y el 1,8% de las personas observadas.
Los incumplimientos fueron más frecuentes en la AP-7, con una prevalencia del 1,8%, mientras que en la A-2 se situaron en el 1,2%. En este caso, las incidencias aumentaron durante los fines de semana, especialmente los sábados, y se concentraron en horario nocturno y de madrugada.
El Servei Català de Trànsit considera que este tipo de sistemas puede complementar las actuaciones de prevención, concienciación y vigilancia. Además de detectar posibles infracciones, la información obtenida permite conocer con mayor precisión cuándo y dónde se producen determinadas conductas de riesgo. Estos datos pueden servir para orientar futuras campañas de seguridad vial hacia los puntos, días y franjas horarias con una mayor incidencia.
