La cotización del petróleo registra una ligera corrección y permite un nuevo descenso de los precios del gasóleo en Europa. Sin embargo, el sector del transporte sigue pendiente de la retirada progresiva de las medidas de apoyo aprobadas durante la crisis energética, que podrían volver a presionar los costes operativos en los próximos meses.
Según el último informe de la Organización Internacional del Transporte por Carretera (IRU), los precios del diésel han vuelto a moderarse en numerosos mercados europeos durante la primera semana de junio, aunque la volatilidad energética continúa siendo una de las principales preocupaciones para transportistas y operadores logísticos.
A fecha de 5 de junio, el barril de Brent cotizaba en torno a los 95 dólares, un 3% menos que dos semanas antes. No obstante, durante los últimos días ha mostrado fuertes oscilaciones, moviéndose en una horquilla de entre 91 y 99 dólares por barril.
Para la IRU, el problema no es únicamente el nivel de los precios, sino la elevada volatilidad del mercado. Esta situación dificulta la planificación de costes para las empresas de transporte, especialmente en un contexto en el que los márgenes siguen siendo ajustados y muchos contratos se negocian con semanas de antelación.
Además, diversos analistas advierten de que las reservas mundiales de petróleo continúan reduciéndose y que los mecanismos extraordinarios utilizados para estabilizar el mercado podrían estar agotándose, lo que mantendría la presión sobre los precios energéticos durante los próximos meses.
La media del precio del diésel en la Unión Europea se situó en 1,863 euros por litro, lo que supone un descenso semanal del 1,9% y encadena así dos semanas consecutivas de caídas. Aun así, el combustible continúa siendo un 14% más caro que a finales de febrero.
Las diferencias entre países siguen siendo muy significativas. Entre los mercados con los precios más elevados figuran Dinamarca y Países Bajos, ambos con 2,189 euros por litro, seguidos de Finlandia, Bélgica y Francia. En el extremo contrario se sitúan Malta, Polonia y República Checa, donde los precios permanecen considerablemente por debajo de la media comunitaria.
Uno de los datos más destacados del informe es el caso de Irlanda, que se convierte en el primer mercado europeo en situarse ligeramente por debajo de los niveles previos a la crisis energética. Por el contrario, Bulgaria registra el mayor incremento acumulado desde febrero.
Más allá de la evolución de los precios, la principal inquietud del sector se centra ahora en la retirada progresiva de las medidas fiscales y subvenciones aprobadas por numerosos gobiernos para amortiguar el impacto de la crisis energética.
Italia, Austria, Alemania, Letonia o Lituania se encuentran entre los países que ya han iniciado o estudian la eliminación parcial de estas ayudas. En algunos casos, esto supondrá la recuperación de impuestos especiales sobre los carburantes y, en consecuencia, un aumento directo del precio en surtidor.
Otros mercados, como España, mantienen todavía medidas de apoyo temporal. Entre ellas figura la bonificación profesional al gasóleo y determinadas reducciones fiscales que, por el momento, continúan vigentes hasta finales de junio.
Fuera de Europa, el diésel en Estados Unidos se situó en 1,43 dólares por litro, por debajo de los 1,47 dólares registrados a finales de mayo. Aunque sigue siendo el mercado con el mayor incremento acumulado desde febrero, se trata de la primera corrección significativa desde el inicio de la crisis.
En Reino Unido, el precio del gasóleo alcanza las 1,82 libras por litro, mientras que el Gobierno mantiene la rebaja del impuesto sobre los carburantes hasta agosto de 2026.
La moderación del precio del diésel ofrece un pequeño respiro para las empresas de transporte por carretera, que durante los últimos meses han tenido que hacer frente a un fuerte incremento de los costes operativos. Sin embargo, la combinación de mercados energéticos inestables, reservas ajustadas y la retirada progresiva de ayudas públicas mantiene la incertidumbre sobre la evolución del combustible durante la segunda mitad del año.
Para el sector, la clave seguirá estando en la estabilidad. Más que un descenso puntual de los precios, los transportistas necesitan previsibilidad para poder planificar rutas, tarifas y contratos en un entorno económico que continúa marcado por la volatilidad energética.
