La escalada de los precios de la energía vuelve a poner contra las cuerdas al transporte de mercancías por carretera en Europa. La Unión Europea del Transporte por Carretera (UETR) ha advertido de que el aumento del coste del combustible está golpeando con especial dureza a las microempresas y pequeñas y medianas empresas del sector, muchas de ellas con márgenes muy ajustados y escasa capacidad para absorber nuevos sobrecostes.
- La organización reclama una respuesta inmediata para evitar que esta presión termine afectando a la cadena de suministro y a la economía real europea.
Según la UETR, los operadores del transporte por carretera están siendo de los primeros en notar el impacto del encarecimiento energético. El motivo es claro: el combustible representa una de las principales partidas de gasto de cualquier flotista, y cuando su precio se dispara, la rentabilidad se resiente de forma casi automática. En el caso de las pymes del transporte, esta situación es todavía más delicada, ya que muchas trabajan con contratos cerrados o en entornos de fuerte competencia que dificultan trasladar el aumento de costes al cliente final.
La patronal europea advierte de que esta situación no solo reduce beneficios, sino que puede comprometer la continuidad de miles de pequeñas empresas esenciales para el abastecimiento diario. El riesgo, por tanto, trasciende al propio sector: si el transporte pierde capacidad operativa, toda la cadena logística europea puede sufrir tensiones. La UETR subraya que garantizar la resiliencia de estas compañías resulta clave para mantener la estabilidad económica en el conjunto de la Unión Europea.
Ante este escenario, la organización propone medidas nacionales inmediatas y específicas. Entre ellas, plantea ayudas económicas para todas las empresas afectadas, independientemente del tipo de vehículo comercial con el que operen, y con condiciones de acceso sencillas. Además, reclama mecanismos eficaces y exigibles que permitan repercutir los incrementos extraordinarios del precio de la energía a lo largo de la cadena de suministro, de forma que el esfuerzo no recaiga únicamente sobre el transportista.
La UETR también insiste en que las respuestas nacionales deben estar coordinadas entre los Estados miembros. De lo contrario, alerta de que podrían producirse distorsiones de competencia entre transportistas de distintos países, en función del nivel de apoyo recibido en cada mercado. A ello se suma la petición de una “caja de herramientas” europea con medidas temporales y focalizadas para afrontar los picos del precio de la energía, incluyendo una adaptación de las normas sobre ayudas de Estado y una aplicación más flexible de estas.
El mensaje de la UETR pone sobre la mesa una realidad que preocupa cada vez más al sector: sin apoyo urgente, muchas pymes del transporte por carretera podrían ver comprometida su supervivencia. En un momento en el que la logística sigue siendo estratégica para la competitividad europea, el debate ya no gira solo en torno al coste del combustible, sino a la necesidad de proteger a quienes sostienen cada día el movimiento de mercancías en Europa.
