El tráfico total de mercancías en el sistema portuario español registró en marzo una caída del 1,3% respecto al mismo mes de 2024, hasta situarse en 47,9 millones de toneladas. No obstante, los datos de Puertos del Estado apuntan a una mejora progresiva mes a mes tras un arranque de año marcado por la debilidad de la demanda internacional y las tensiones en las cadenas logísticas.
Este comportamiento tiene implicaciones directas para el sector, ya que los puertos son un eslabón clave en el flujo de carga que después se distribuye por camión hacia los principales centros logísticos y de consumo.
Si se analizan los datos acumulados del primer trimestre, el tráfico total en los puertos españoles alcanzó 139,6 millones de toneladas, lo que supone un descenso del 1,7% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta caída moderada refleja un entorno todavía incierto, pero menos negativo de lo que se preveía a principios de año.
Por tipo de mercancía, el movimiento de graneles líquidos se situó como uno de los segmentos de mayor peso, con cerca de 50 millones de toneladas en el acumulado del trimestre, registrando una ligera variación respecto al año pasado. En cambio, los graneles sólidos sufrieron un ajuste más acusado, condicionado por la evolución de sectores industriales como el metalúrgico y el energético.
Uno de los indicadores más relevantes para el transporte por carretera es el tráfico de contenedores (TEU), ya que una gran parte de esa carga continúa su trayecto en camión. Durante marzo, el sistema portuario español movió alrededor de 4,5 millones de TEU en el acumulado del trimestre, con un comportamiento desigual según puertos y tráficos.
La carga general en contenedor mostró un ligero descenso interanual, reflejo de la debilidad del comercio internacional y de la menor demanda de consumo en algunos mercados europeos. Aun así, se observan signos de estabilización que podrían traducirse, en los próximos meses, en un aumento de los volúmenes que necesitarán transporte terrestre para su distribución interior.
Los principales puertos del sistema, como Algeciras, Valencia, Barcelona o Bilbao, mantienen su rol como nodos esenciales de entrada y salida de mercancías. En algunos de ellos, el tráfico total ha conseguido mantenerse en niveles similares a los de 2024, compensando la caída de ciertos tráficos con el incremento de otros, especialmente en tránsito y transbordos.
Estos puertos continúan siendo puntos clave de generación de carga, tanto para servicios nacionales como internacionales. Los movimientos en contenedores y carga general son los que más directamente afectan a la demanda de camiones para el reparto regional y de larga distancia.
La ligera reducción del 1,3% en marzo se explica, en buena medida, por la combinación de incertidumbre geopolítica, ajustes en las cadenas de suministro y cambios en los patrones de consumo. A esto se suman los problemas y desvíos de rutas marítimas por tensiones en determinadas zonas, lo que ha alterado los flujos habituales de mercancías.
Pese a ello, Puertos del Estado destaca que la tendencia es de mejora progresiva y que, salvo sorpresas macroeconómicas, el tráfico podría ir recuperando terreno durante la segunda mitad del año. Este escenario abre la puerta a un mayor volumen de carga disponible para el transporte por carretera, especialmente en aquellos corredores que conectan los grandes puertos con el interior peninsular.
