El tráfico de mercancías en los puertos españoles de interés general alcanzó los 373 millones de toneladas entre enero y agosto de 2026, un 1,2 % más que en el mismo periodo del año anterior. El crecimiento fue desigual: aumentaron los graneles líquidos y sólidos, mientras que la mercancía general retrocedió ligeramente.
La mercancía general sumó 186,3 millones de toneladas, un 0,6 % menos. Dentro de este grupo, la carga convencional creció un 1,2 %, hasta los 59,7 millones de toneladas, mientras que la mercancía contenerizada descendió un 1,5 %, hasta los 126,6 millones.
Medido en contenedores, el tráfico aumentó un 0,7 % y alcanzó los 12,5 millones de TEU. Los tráficos de importación y exportación también avanzaron, con un crecimiento del 1,8 %.
Los graneles líquidos registraron el mayor incremento, un 4 %, hasta los 123,1 millones de toneladas. En esta evolución influyeron los movimientos de productos energéticos, como petróleo crudo, gasolina y fueloil, y de productos químicos.
Por su parte, los graneles sólidos cambiaron de tendencia y crecieron un 0,5 %, hasta los 52,7 millones de toneladas. Los cereales, sus harinas y otros minerales contribuyeron a ese resultado.
El tráfico ro-ro, relevante para el transporte de vehículos y mercancías embarcadas sobre ruedas, aumentó un 0,2 % y llegó a los 50,5 millones de toneladas. Su evolución fue, por tanto, mucho más moderada que la del conjunto de mercancías movidas en los puertos.
Hasta agosto hicieron escala 108.461 buques mercantes, un 1,3 % menos que un año antes, aunque su arqueo bruto aumentó un 0,5 %. En conjunto, las cifras muestran un ligero crecimiento de la actividad portuaria, con diferencias entre los tipos de carga que conviene tener presentes al analizar su relación con el transporte terrestre.
