El 4º Informe ATFRIE plantea un debate de fondo sobre el papel del transporte frigorífico por carretera en España y en la Unión Europea. El documento defiende que, aunque este sector opera en un mercado liberalizado y sometido a la libre competencia, su función resulta esencial para garantizar la seguridad alimentaria, sanitaria y logística.
El transporte frigorífico, clave para la cadena de suministro
El transporte frigorífico por carretera no se limita al traslado de mercancías. Su función principal es asegurar que productos especialmente sensibles lleguen a destino manteniendo intactas sus condiciones de conservación. El informe recuerda que este tipo de transporte resulta imprescindible para mover alimentos frescos, carne, pescado, frutas, verduras, productos lácteos, medicamentos termolábiles, vacunas y otros productos sanitarios. En todos estos casos, la ruptura de la cadena de frío puede provocar pérdidas económicas, pero también riesgos para la salud pública y problemas de abastecimiento. Por ello, ATFRIE sostiene que el transporte frigorífico debe analizarse como una pieza esencial de la logística moderna y no únicamente como un servicio más dentro del mercado.
Una actividad liberalizada, pero altamente regulada
Uno de los puntos centrales del informe es la diferencia entre servicio público, servicio esencial y actividad económica liberalizada. El transporte de mercancías por carretera no está configurado jurídicamente como un servicio público en sentido estricto. Funciona bajo las reglas del mercado, con libre competencia, libertad de establecimiento y libertad de prestación de servicios dentro de la Unión Europea. Sin embargo, el informe subraya que eso no significa que sea una actividad desregulada. Al contrario, las empresas transportistas deben cumplir una amplia normativa en materia de acceso al mercado, competencia profesional, tiempos de conducción y descanso, seguridad vial, fiscalidad, medio ambiente, tacógrafo, condiciones laborales y requisitos técnicos de los vehículos. En el caso del transporte frigorífico, estas exigencias son todavía mayores.
Cadena de frío, ATP y mayores costes operativos
ATFRIE destaca que el transporte frigorífico exige una especialización técnica superior a la de otras modalidades de transporte. Las empresas deben asumir certificaciones ATP, mantenimiento periódico de equipos frigoríficos, control constante de temperatura, sistemas de trazabilidad, protocolos de higiene y seguridad alimentaria, además del cumplimiento simultáneo de normativa de transporte, sanitaria, alimentaria y medioambiental. Todo ello implica inversiones elevadas y costes fijos importantes. También aumenta la responsabilidad jurídica de las empresas, ya que una incidencia en la temperatura durante el trayecto puede derivar en reclamaciones económicas, pérdida de mercancía e incluso consecuencias sanitarias. El informe advierte de que este valor añadido no siempre se refleja en las tarifas.
La paradoja del sector: más exigencias y presión a la baja en precios
El documento identifica una de las principales contradicciones del modelo actual: el transporte frigorífico está sometido a cada vez más obligaciones técnicas, regulatorias y medioambientales, pero en muchos casos sigue compitiendo principalmente por precio. El incremento de los costes de combustible, energía, peajes, mantenimiento, digitalización, renovación de flota y costes laborales no siempre puede trasladarse a los cargadores. Esta situación reduce los márgenes empresariales y dificulta la inversión en vehículos, tecnología y personal cualificado. Para ATFRIE, la sostenibilidad económica del transporte frigorífico no debe verse solo como una cuestión empresarial. También afecta directamente a la continuidad de la cadena de suministro y, por tanto, al interés general.
La pandemia evidenció su carácter esencial
El informe recuerda que la pandemia de COVID-19 marcó un punto de inflexión en la percepción del transporte de mercancías. Mientras buena parte de la actividad económica estaba paralizada, los transportistas siguieron trabajando para garantizar el suministro de alimentos, medicamentos, productos sanitarios y bienes básicos. La puesta en marcha de los denominados Green Lanes en la Unión Europea puso de manifiesto la necesidad de mantener corredores prioritarios para el transporte de mercancías en situaciones de crisis. Según el análisis de ATFRIE, aquella experiencia demostró que determinadas actividades económicas privadas pueden desempeñar funciones esenciales para la sociedad, aunque no estén calificadas formalmente como servicio público.
Resiliencia logística y autonomía estratégica europea
El informe vincula el futuro del transporte frigorífico con dos conceptos cada vez más presentes en la agenda europea: resiliencia logística y autonomía estratégica. Las interrupciones de las cadenas internacionales de suministro, la guerra en Ucrania, la crisis energética y el aumento de las tensiones geopolíticas han demostrado que no basta con producir alimentos o medicamentos. También es imprescindible garantizar que puedan distribuirse de forma segura, continua y eficiente. En este contexto, el transporte frigorífico aparece como una infraestructura logística clave para asegurar el abastecimiento en situaciones normales y también en escenarios de emergencia.
El reto de los conductores profesionales
Otro de los aspectos destacados del informe es la escasez de conductores profesionales. ATFRIE considera que este problema no puede abordarse únicamente con campañas de captación o facilitando el acceso a permisos. El documento plantea que la falta de conductores refleja un problema más profundo relacionado con las condiciones de trabajo, la rentabilidad de las empresas, el reconocimiento social de la profesión y la capacidad del sector para atraer nuevo talento. Para reforzar el transporte frigorífico, el informe considera necesario avanzar en la dignificación de la profesión, la mejora de las condiciones operativas y la estabilidad económica de las empresas.
Un debate institucional pendiente
La conclusión del informe es clara: el transporte frigorífico por carretera debe recibir un mayor reconocimiento institucional por la función que desempeña en la economía y en la sociedad. ATFRIE no plantea abandonar el modelo de libre competencia ni sustituirlo por un sistema intervenido. Su propuesta pasa por abrir un debate sobre políticas públicas que permitan reforzar la sostenibilidad del sector, favorecer la inversión, garantizar el relevo profesional y proteger la continuidad de un servicio esencial para el abastecimiento.
En definitiva, el informe de ATFRIE defiende que apoyar la estabilidad del transporte frigorífico no debe entenderse como un privilegio sectorial, sino como una inversión en seguridad alimentaria, salud pública, resiliencia logística y estabilidad económica.
