El Ministro de Transportes se reúne con el sector del transporte para frenar la crisis del carburante

El Ministerio de Transportes ha convocado a las principales organizaciones del transporte y la logística para analizar el impacto de la actual crisis del carburante sobre el sector. La reunión ha contado con la presencia de representantes de CETM, UNO, ASTIC y FENADISMER, así como de otros agentes relevantes de la cadena de suministro.

Una convocatoria urgente ante la escalada del precio del carburante

Según han confirmado fuentes del propio sector, el objetivo del encuentro ha sido evaluar las consecuencias del fuerte incremento del coste del gasóleo sobre el transporte de mercancías por carretera y sobre la actividad logística en su conjunto. La escalada del carburante está erosionando de forma directa la rentabilidad de las empresas de transporte, especialmente de las pequeñas y medianas flotas que operan con márgenes muy ajustados.

Durante la reunión, el Ministerio ha recabado información detallada sobre la evolución de los costes operativos de las empresas, las dificultades para repercutir las subidas a los clientes y el riesgo de paralización de servicios esenciales si la situación se prolonga. Desde las asociaciones sectoriales se ha trasladado un mensaje claro: sin medidas urgentes, muchas empresas de transporte podrían verse abocadas a suspender parte de su actividad.

Participación de CETM, UNO, ASTIC y FENADISMER

Las principales patronales del transporte por carretera y la logística han acudido a la cita con una postura común: la crisis del carburante tiene un impacto directo en la continuidad del servicio y en la estabilidad de la cadena de suministro.

CETM, UNO, ASTIC y FENADISMER han expuesto al Ministerio cifras concretas sobre el incremento de costes soportado por sus asociados y han insistido en la necesidad de articular mecanismos de compensación y medidas de apoyo específicas para el transporte de mercancías por carretera. Entre las cuestiones planteadas se incluyen, según han trasladado fuentes sectoriales, propuestas vinculadas a la fiscalidad del combustible, ayudas directas para las empresas más afectadas y fórmulas para agilizar la revisión de tarifas con los cargadores.

  1. Bonificación mínima de 25 céntimos por litro o kg (gas comprimido). Se aplicará al gasóleo, gasolina, gas y adblue.
  2. Ayudas directas para las empresas de transporte de mercancías en función del tipo de vehículo, mínimo de 1500 € por tractora o rígido y 750 € por furgoneta.
  3. Incrementar la referencia del coste de combustible en el índice general de costes del transporte en un 10% por tipología, quedando: un 40% para el pesado de carga general; 30% en el vehículo de hasta 16 Toneladas y un 20% en el ligero.
  4. Investigación de las causas del inusitado incremento de precio del combustible en un brevísimo margen de tiempo con gran generalidad y uniformidad.

Impacto en la cadena de suministro y en los precios finales

La preocupación del Gobierno y del sector no se limita únicamente a la viabilidad económica de las empresas de transporte. La continuidad del suministro a la industria, al comercio y a la distribución alimentaria depende en gran medida del transporte por carretera. Cualquier disrupción prolongada, advierten las asociaciones, podría traducirse en problemas de abastecimiento y en nuevas presiones inflacionistas.

En este contexto, el Ministerio ha mostrado interés en conocer de primera mano cómo se están viendo afectadas las diferentes tipologías de transporte: desde el transporte de larga distancia internacional hasta la distribución capilar urbana. Las asociaciones han subrayado que, en muchos casos, los contratos no permiten ajustar con rapidez el precio del servicio al coste real del combustible, lo que deja a los transportistas en una posición especialmente vulnerable.

Aunque desde el Ministerio no se han concretado todavía decisiones definitivas, durante la reunión se ha abordado la posibilidad de implementar medidas de carácter temporal para aliviar la presión sobre las empresas de transporte. Entre las líneas de actuación que se están analizando figuran iniciativas de naturaleza fiscal, programas de apoyo económico selectivo y mecanismos de seguimiento periódico de la evolución del precio del carburante.

Las organizaciones convocadas han reclamado también un canal de diálogo estable con el Ministerio que permita reaccionar con rapidez ante futuros episodios de volatilidad extrema en los precios de la energía.

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