El Reino Unido ha decidido suspender la introducción de controles fronterizos adicionales sobre las importaciones de animales vivos procedentes de la Unión Europea, con el objetivo de facilitar el comercio antes de que entre en vigor el acuerdo sanitario y fitosanitario (SPS) alcanzado el pasado mes de mayo con Bruselas. La medida, anunciada este lunes por el Gobierno británico, también se aplicará a determinados productos animales y vegetales procedentes de Irlanda.
Este giro en la política comercial se produce en un contexto en el que Londres y Bruselas continúan trabajando en los detalles del citado acuerdo, que forma parte de una reconfiguración más amplia de las relaciones post-Brexit. El pacto sanitario y fitosanitario tiene como finalidad reducir la burocracia y eliminar los controles rutinarios sobre los productos vegetales y animales en tránsito entre ambas partes, manteniendo al mismo tiempo elevados estándares de seguridad alimentaria.
Un acuerdo aún pendiente de aplicación
Aunque el acuerdo SPS se firmó en mayo, todavía no ha sido implementado debido a que los equipos negociadores siguen cerrando los aspectos técnicos. Mientras tanto, los operadores británicos deben seguir ajustándose al Modelo Operativo de Objetivo Fronterizo (BTOM, por sus siglas en inglés), el marco normativo con el que Reino Unido protege su bioseguridad. Este modelo contempla los controles vigentes, pero retrasa la imposición de nuevas obligaciones hasta que las condiciones estén plenamente definidas.
Un portavoz del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales reconoció que, por el momento, “no existe un calendario concreto para la implementación del acuerdo SPS”.
Medidas previas y alivio para el comercio
La suspensión actual se suma a la decisión adoptada en junio, cuando Londres eliminó los controles sobre las importaciones de frutas y verduras procedentes de la UE, en un intento por suavizar las tensiones comerciales y evitar cuellos de botella en la frontera. Estas medidas son especialmente relevantes para el transporte de mercancías por carretera, un sector que se ha visto duramente afectado por la incertidumbre normativa y los retrasos derivados del Brexit.
Desde que el Reino Unido abandonó el mercado único en 2021, la UE aplicó inmediatamente sus propias normas, lo que provocó retrasos significativos en los puertos y llevó a que numerosos exportadores británicos optaran por abandonar el mercado comunitario. Londres, por su parte, ha avanzado con más lentitud en la aplicación de sus propios controles, posponiendo en varias ocasiones la entrada en vigor de requisitos más estrictos.
Finalmente, el Reino Unido inició una implementación gradual de las nuevas reglas fronterizas en enero de 2024, aunque estas siguen sujetas a ajustes y suspensiones parciales, como la anunciada ahora.
Impacto para el transporte de mercancías
El transporte de animales vivos y productos agroalimentarios representa uno de los sectores más sensibles del comercio entre Reino Unido y la Unión Europea. La suspensión de nuevos controles supone un alivio para transportistas y exportadores, que ven reducida la incertidumbre a corto plazo. No obstante, la falta de un calendario claro para la puesta en marcha del acuerdo SPS mantiene abiertas las dudas sobre la planificación logística futura.