Los bloqueos de carreteras provocados por las movilizaciones agrarias en España y Francia están teniendo consecuencias que van mucho más allá del impacto económico inmediato. Así lo advierte la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM), que pone el foco en un problema estructural que amenaza seriamente al sector: la creciente falta de conductores profesionales y el progresivo deterioro de las condiciones laborales en el transporte por carretera.
Una profesión esencial en riesgo
El transporte por carretera es una actividad clave para el funcionamiento de la economía española. Miles de profesionales garantizan cada día el suministro de bienes, la competitividad empresarial y el abastecimiento de sectores estratégicos. Se trata, además, de una profesión que ofrece estabilidad, autonomía y una salida laboral sólida para quienes deciden desarrollarse en ella.
Sin embargo, la realidad actual está poniendo en jaque ese atractivo. Los cortes continuos de carreteras, especialmente en puntos estratégicos y pasos fronterizos, están deteriorando el día a día de los conductores, generando incertidumbre, retrasos, jornadas interminables y dificultades crecientes para conciliar la vida laboral y familiar.
Una crisis previa que se agrava
El sector ya arrastraba un grave problema antes de las protestas agrarias. En España faltan alrededor de 20.000 conductores, mientras que en el conjunto de Europa las vacantes superan las 230.000, una cifra que evidencia la dificultad para atraer y retener talento. A ello se suma un envejecimiento preocupante de la plantilla: cerca de la mitad de los camioneros españoles supera los 55 años y los menores de 25 representan un porcentaje residual.
En este contexto, los bloqueos actúan como un acelerador de la crisis. No solo encarecen los costes operativos, sino que empeoran las condiciones de trabajo en un momento en el que la renovación generacional resulta imprescindible para garantizar la continuidad del sector.
Pérdida de profesionales y aumento de costes
Desde la CETM se alerta de un fenómeno especialmente preocupante: el transporte por carretera está perdiendo profesionales más rápido de lo que es capaz de incorporarlos. El estrés añadido, la inseguridad en las rutas y la falta de previsibilidad están empujando a muchos conductores a abandonar la profesión o a no recomendarla a las nuevas generaciones.
Las consecuencias son claras. La escasez de conductores obligará a las empresas a competir por un talento cada vez más limitado, lo que se traducirá en un incremento de los costes del transporte. Para un país como España, altamente dependiente de una logística eficiente, esta situación supone un riesgo directo para la competitividad, la movilidad y la actividad económica.
Defensa de la libre circulación
Ante este escenario, la CETM reafirma su compromiso de defender el derecho a la libre circulación de los vehículos de transporte, frente a unos cortes de carretera que se repiten con demasiada frecuencia. La organización reclama a las autoridades españolas y europeas que reconozcan la dimensión real de esta crisis y actúen con urgencia.
Porque garantizar la seguridad de los conductores y la libertad de circulación no es solo una cuestión logística, sino una condición indispensable para proteger el empleo, el futuro del transporte por carretera y la estabilidad de toda la economía española.
