El sector del transporte internacional por carretera se prepara para un nuevo reto regulatorio. El próximo 1 de septiembre de 2025 entrará en vigor la obligación de presentar la Declaración Sumaria de Entrada (ENS) mediante el sistema de control de importaciones de la UE (ICS2, versión 3) para todas las mercancías que accedan al territorio comunitario por carretera. Sin embargo, la patronal internacional del transporte, IRU, advierte de que la falta de coordinación entre Estados miembros podría desembocar en un caos operativo en las fronteras exteriores de la Unión Europea.
En una carta urgente dirigida a la Comisión Europea, IRU solicita la creación de un periodo de gracia de seis meses aplicable en todos los Estados miembros. El objetivo es dar tiempo a los operadores y a las administraciones aduaneras a adaptarse a la nueva normativa sin que ello derive en retrasos, colas kilométricas y graves interrupciones en el flujo de mercancías.
Una implantación desigual que genera confusión
La Comisión Europea, consciente de que varios países no han logrado completar a tiempo la implementación de ICS2, ha permitido que los Estados miembros retrasen el despliegue del sistema. Esto ha dado lugar a una situación fragmentada: mientras unos Estados están listos para aplicar la obligación desde el 1 de septiembre, otros han decidido aplazarla.
Este escenario genera incertidumbre en las empresas. Incluso si un operador está establecido en un país que ha pospuesto la aplicación, deberá comprobar desde qué frontera accederán sus mercancías a la UE. En caso de entrada a través de un Estado miembro que sí aplique ICS2, la ENS tendrá que presentarse obligatoriamente en el nuevo sistema, sin excepción.
Un rompecabezas burocrático para los transportistas
La Directora de Asuntos Públicos de IRU en la UE, Raluca Marian, lo describe como un “rompecabezas burocrático”. Según afirma, “a partir del lunes, presentar una ENS se convertirá en un desafío para los operadores de transporte por carretera. Las derogaciones son comprensibles si los sistemas no están listos, pero esta fragmentación resulta ilógica. Si Europa avanza a dos velocidades, lo coherente sería aceptar esta realidad y posponer la aplicación de forma uniforme para todos los países”.
Desde IRU advierten de que este sistema a dos velocidades expone a los operadores a sanciones y les obliga a tomar decisiones difíciles sobre el enrutamiento de las mercancías. A su vez, las autoridades aduaneras se enfrentarán a declaraciones incompletas o directamente ausentes, lo que puede provocar atascos, retrasos y graves perturbaciones en las fronteras exteriores de la UE.
Un llamamiento a la coordinación
Pese a las dificultades, IRU insiste en que ICS2 es una herramienta esencial para reforzar la seguridad y modernizar los controles aduaneros en Europa. Sin embargo, su puesta en marcha debe realizarse de forma coordinada. “Un periodo de gracia de seis meses es la única forma de garantizar seguridad jurídica y una transición fluida”, subraya Marian.
Por ello, la organización hace un llamamiento a la Comisión Europea y a los Estados miembros para que actúen con rapidez y establezcan un periodo de gracia común para todo el transporte por carretera, incluyendo también el transporte combinado e intermodal en el que participe la carretera.
De no atenderse esta petición, el riesgo de bloqueos masivos en las fronteras y de un sistema aduanero desbordado es, según IRU, una amenaza más que probable para el comercio internacional de la UE a partir del próximo lunes.