El tráfico de mercancías en el sistema portuario español arrancó 2026 con una caída significativa marcada por la meteorología adversa. Según los últimos datos de Puertos del Estado, el volumen total movido en enero descendió un 4,5% respecto al mismo mes del año anterior, hasta situarse en 42,7 millones de toneladas.
Este retroceso contrasta con la estabilidad que venía mostrando la actividad portuaria y tiene un efecto directo sobre toda la cadena logística, incluido el transporte de mercancías por carretera, que depende en gran medida de los flujos de importación y exportación canalizados por los puertos.
El principal factor que explica este descenso fue la sucesión de temporales marítimos durante el mes de enero, que obligaron a limitar maniobras, interrumpir escalas y reprogramar operaciones en numerosos puertos. Estas condiciones adversas afectaron especialmente a las zonas con mayor concentración de tráficos y contribuyeron a reducir el volumen total de mercancía movida.
Para ti, como profesional del transporte por carretera, este tipo de incidencias se traduce en mayores tiempos de espera, reprogramación de rutas y, en muchos casos, en una utilización menos eficiente de la flota. Cuando la mercancía no entra o no sale por los puertos al ritmo previsto, el impacto se traslada de forma inmediata al transporte terrestre, con efectos sobre la planificación y los costes operativos.
En el análisis por segmentos, la mercancía general fue uno de los tráficos más afectados. Este tipo de carga, que engloba tanto productos en contenedor como mercancía convencional, registró un descenso que se hizo notar en los grandes enclaves portuarios especializados en contenedores y en los tráficos de corta y media distancia.
También se observaron retrocesos en determinados graneles sólidos y líquidos, vinculados a materias primas industriales y energéticas. Estas categorías, estrechamente relacionadas con la actividad manufacturera y el suministro energético, son esenciales para el transporte pesado por carretera, que se encarga de la distribución interior desde los muelles hasta los centros de producción, almacenamiento y consumo.
La caída global del 4,5% en el tráfico portuario no implica necesariamente una reducción equivalente en tu actividad diaria como transportista, pero sí introduce mayor volatilidad y falta de previsibilidad. Las navieras y terminales pueden concentrar más operaciones en determinados días para recuperar el tiempo perdido por los temporales, generando picos de actividad en los accesos viarios a los puertos, en las áreas logísticas y en los centros de distribución.
Esta irregularidad obliga a ajustar turnos, recursos humanos y disponibilidad de vehículos. Para muchas empresas de transporte por carretera, enero de 2026 ha supuesto un mes de planificación más compleja, con cambios de última hora en los horarios de carga y descarga, y con la necesidad de coordinarse de forma más estrecha con consignatarios, transitarios y operadores logísticos.
El informe de Puertos del Estado señala que no todos los enclaves se comportaron de la misma manera. Algunos grandes puertos de referencia, con elevada exposición a los tráficos de contenedores y a las rutas internacionales, sufrieron con mayor intensidad el impacto de los temporales. En otros casos, puertos con mayor peso de tráficos nacionales o de corta distancia registraron descensos más moderados o incluso cierta estabilidad.
