La escalada del precio de los combustibles provocada por la guerra en Irán ha encendido las alarmas en el sector del transporte por carretera. Ante el fuerte incremento de costes que están soportando transportistas y empresas logísticas, el Gobierno ha confirmado que volverá a aplicar el sistema de devoluciones directas utilizado en 2023, una fórmula que pretende garantizar que las ayudas lleguen directamente a los profesionales del transporte.
Esta decisión se produce tras las reuniones mantenidas entre el Ministerio de Economía y las principales organizaciones del sector, que habían solicitado medidas urgentes para mitigar el impacto económico de la crisis energética.
Durante el encuentro con representantes del transporte, el ministro de Economía confirmó que se descarta recuperar el sistema de bonificaciones generalizadas en las gasolineras aplicado en 2022 tras el inicio de la guerra de Ucrania.
En su lugar, el Ejecutivo apuesta por un modelo distinto: ayudas directas gestionadas por la Agencia Tributaria y destinadas exclusivamente a transportistas profesionales. Este mecanismo ya se aplicó durante 2023 y fue valorado positivamente por el sector porque permitió que las ayudas económicas llegaran de forma más directa y sin intermediarios.
La medida pretende evitar que las subvenciones terminen beneficiando indirectamente a las compañías petroleras, una de las críticas que recibió el sistema de descuentos en el precio del combustible aplicado anteriormente.
El esquema previsto sería prácticamente idéntico al utilizado hace dos años. Las ayudas se canalizarían mediante devoluciones directas a las cuentas bancarias de los transportistas, calculadas en función de su actividad y consumo de combustible.
Este procedimiento permite agilizar los pagos y ofrecer mayor transparencia, además de simplificar la gestión administrativa para las empresas del sector.
La decisión llega en un momento especialmente delicado para el transporte por carretera. El conflicto internacional ha provocado subidas rápidas y significativas en el precio del gasóleo, uno de los principales costes operativos de las empresas del sector.
Diversas asociaciones de transportistas han advertido de que esta escalada está generando importantes sobrecostes en la actividad y poniendo en riesgo la rentabilidad de muchas empresas, especialmente autónomos y pymes.
Por ello, las organizaciones sectoriales ven con buenos ojos la recuperación del sistema de devoluciones directas, al considerarlo una herramienta más eficaz para garantizar liquidez y sostener la actividad en un contexto de fuerte volatilidad energética.
