El transporte ferroviario de mercancías en España atraviesa una de las etapas más críticas de su historia. Renfe y sus competidores internacionales —MSC, SNCF y CMA— no logran arrebatar cuota de mercado a la carretera, que mantiene un liderazgo indiscutible en plena transición hacia una economía más sostenible.
Los datos son elocuentes: la cuota del tren en el transporte de mercancías se mantiene por debajo del 3%, muy lejos del 18% registrado en países como Alemania. Esta situación sitúa a España en el vagón de cola de la Unión Europea y evidencia una política de transportes errática y poco orientada a la intermodalidad. Además, el ferrocarril es uno de los pocos modos que todavía no ha recuperado la demanda previa a la pandemia. Ni siquiera en 2020, el año más duro de la crisis sanitaria, se transportaron volúmenes tan bajos como los registrados en 2024. Para encontrar cifras similares hay que remontarse a 2011.
Ni Renfe, operador dominante, ni gigantes internacionales como MSC, CMA o SNCF han conseguido revertir la tendencia. El camión sigue siendo el medio preferido por las empresas logísticas debido a su flexibilidad, rapidez y cobertura territorial. El ferrocarril, en cambio, arrastra carencias estructurales: una red ferroviaria diseñada principalmente para pasajeros, falta de apartaderos y horarios adecuados para trenes de carga, baja electrificación, escasa conexión con los puertos y deficiencias en la última milla. A ello se suma el histórico hándicap del ancho ibérico, diferente al estándar europeo, lo que dificulta la integración internacional.
Un informe reciente de la consultora OCP subraya que, a pesar de esta situación, el transporte ferroviario podría ahorrar al sistema hasta 800 millones de euros anuales en costes logísticos si se potenciara su uso en trayectos de media y larga distancia. La firma destaca que existe margen para mejorar mediante inversiones estratégicas, promoción de la iniciativa privada y un rediseño de las prioridades de la política de transportes.
Los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), publicados este verano, refuerzan esta visión pesimista: en 2024 el tráfico ferroviario de mercancías se situó en 21 millones de toneladas netas, un 2,6% menos que el año anterior, y por debajo de los niveles alcanzados en plena pandemia.
El balance económico del sector tampoco invita al optimismo. Renfe perdió 32 millones de euros en 2024 y acumula ejercicios consecutivos en números rojos. Desde la liberalización del mercado de carga, el operador público ha visto reducida su cuota en casi un 60%. Mientras tanto, sigue pendiente la materialización del acuerdo estratégico con MSC, firmado hace más de un año, que podría dar un respiro a la compañía.
Fuente: https://www.expansion.com/empresas/transporte/2025/08/21/68a65768e5fdeaa4058b45a2.html