El presidente de ATA y vicepresidente de la CEOE, Lorenzo Amor, ha lanzado una seria advertencia sobre el impacto que tendrá en 2026 la subida de cuotas para los autónomos societarios y familiares colaboradores. Según ha denunciado, esta medida supondrá un incremento de 135 euros al mes, es decir, 1.620 euros al año, una carga que ha calificado de “sablazo” para uno de cada tres trabajadores por cuenta propia en España.
Amor ha asegurado que PP, Vox y Junts trabajan ya para intentar frenar esta subida mediante enmiendas parlamentarias. El objetivo es evitar que salga adelante una medida que, a juicio de ATA, rompe el compromiso previo de congelar las cuotas de los autónomos.
Según la organización, el Partido Popular aprovechará la primera oportunidad legislativa para registrar su propuesta. Junts ya ha elaborado su propia enmienda, mientras que Vox ha avanzado que no respaldará la decisión del Ejecutivo. El rechazo se centra en el aumento del 42% en la base mínima de cotización de estos colectivos, que pasa de 1.000 a 1.424 euros mensuales.
Uno de los aspectos que más preocupa a ATA es que muchos de los afectados todavía no son plenamente conscientes del impacto real de esta subida. En estos momentos, la Seguridad Social permite de forma provisional mantener la base mínima anterior de 1.000 euros, por lo que la cuota actual no refleja aún el incremento.
El problema llegará más adelante. Será a finales de 2027 o principios de 2028, cuando se regularicen las cuotas correspondientes al ejercicio 2026, cuando los autónomos afectados tendrán que abonar la diferencia entre lo que han estado pagando y lo que realmente deberían haber cotizado con la nueva base mínima.
Para ATA, este sistema genera una falsa sensación de normalidad y puede desembocar en un fuerte golpe económico para miles de profesionales. “Dentro de año y medio les van a pegar un sablazo de 1.620 euros”, ha advertido Amor, que acusa al Gobierno de haber actuado con falta de transparencia.
ATA también pone el foco en los familiares colaboradores, un colectivo especialmente vulnerable. Según la organización, el 70% de los afectados son mujeres, en muchos casos mayores de 50 años y residentes en entornos rurales. Se trata, por tanto, de una medida con un impacto social que va más allá de lo puramente económico.
La asociación explica que podrían darse situaciones especialmente llamativas en pequeños negocios familiares. Por ejemplo, un autónomo principal podría mantener una base de cotización de 1.000 euros, mientras que su cónyuge, como autónomo colaborador, tendría que cotizar por una base de 1.424 euros.
Esto provocaría una diferencia notable en la cuota mensual: el autónomo titular pagaría alrededor de 300 euros, frente a los 435 euros del colaborador. Una paradoja que ATA considera injustificable y difícil de defender en negocios familiares con márgenes ajustados.
Lorenzo Amor ha sido especialmente duro al valorar esta decisión. Considera que el Ejecutivo ha incumplido el compromiso de congelar las cuotas y ha cargado el ajuste precisamente sobre un colectivo que ya soporta una elevada presión económica.
En este contexto, ATA busca apoyos políticos para revertir una medida que considera lesiva para miles de autónomos. El debate, por tanto, no solo afecta al coste de cotizar, sino también a la confianza del colectivo en las reglas del sistema. Y ahí, advierte Amor, está en juego mucho más que una simple subida mensual.
