La escalada del conflicto en Oriente Medio vuelve a poner en alerta al transporte de mercancías por carretera en España. Las principales organizaciones del sector han solicitado al Ejecutivo un paquete de medidas preventivas que permita afrontar una posible subida del precio del combustible, tras las tensiones derivadas de la guerra con Irán y su impacto en los mercados energéticos internacionales.
El sector teme que un nuevo repunte del gasóleo vuelva a tensionar la estructura de costes de miles de empresas y autónomos, en un momento en el que la recuperación económica todavía presenta incertidumbres.
El combustible, un coste estratégico para el transporte
La patronal Astic ha pedido al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible que tenga preparado un mecanismo de actuación rápida si el precio del diésel supera determinados umbrales. El objetivo es evitar que una subida brusca afecte a la viabilidad de muchas compañías.
No es una cuestión menor. El combustible representa aproximadamente un tercio de los costes operativos del transporte por carretera, lo que convierte cualquier incremento significativo en un factor de riesgo directo para la rentabilidad empresarial. En especial, para pequeñas y medianas empresas con márgenes ajustados y limitada capacidad financiera.
Las organizaciones advierten de que una subida repentina podría provocar problemas de liquidez, pérdida de competitividad e incluso el cierre de operadores más vulnerables.
Lecciones aprendidas tras la crisis de 2022
El sector recuerda el precedente de la crisis energética tras la invasión de Ucrania en 2022. Entonces, el Gobierno activó un amplio plan de ayudas económicas que incluyó bonificaciones directas al combustible profesional y apoyos específicos para el transporte.
A juicio de los transportistas, la clave ahora es la anticipación. Proponen establecer criterios claros de activación automática de ayudas, por ejemplo, si el precio medio semanal del gasóleo aumenta más de un determinado porcentaje en un corto periodo de tiempo. Este sistema permitiría actuar con rapidez y evitaría improvisaciones en plena crisis.
La cláusula de revisión de precios, un escudo parcial
Desde el sector recuerdan que existe una herramienta legal que permite trasladar parte del incremento del combustible al cliente final: la cláusula obligatoria de revisión del precio del transporte. Esta medida, aprobada en 2022, establece la actualización automática de los contratos cuando varía significativamente el coste del gasóleo.
Sin embargo, las patronales advierten de que esta cláusula no siempre compensa el impacto inmediato de las subidas, especialmente en operaciones de corto plazo o en mercados muy competitivos.
Un sector estratégico para la economía
El transporte de mercancías por carretera es responsable de más del 90 % del movimiento interior de mercancías en España. Cualquier alteración en sus costes se traslada de forma directa a la cadena de suministro y, en última instancia, al consumidor final.
Por ello, las organizaciones insisten en la necesidad de un plan preventivo que aporte estabilidad y certidumbre. La guerra en Irán no solo es una crisis geopolítica lejana; es un factor que puede influir de forma inmediata en los surtidores y, por extensión, en el conjunto de la economía.
