Las protestas de los agricultores catalanes continúan provocando importantes cortes de carretera en distintos puntos de Cataluña, una situación que está afectando de forma directa a la movilidad de ciudadanos y, especialmente, al transporte de mercancías por carretera. Las movilizaciones, protagonizadas por tractores y maquinaria agrícola, se han prolongado durante varios días y no descartan mantenerse si no se producen avances en sus reivindicaciones.
Desde primera hora de la mañana, varias vías estratégicas han registrado interrupciones totales o parciales, obligando a desviar el tráfico y generando retenciones de gran magnitud. Las autoridades de tráfico recomiendan extremar la precaución y planificar los desplazamientos ante un escenario cambiante.
Principales carreteras afectadas por las protestas (12/01/2026 – 09:00)
La AP-7, uno de los ejes más castigados
Uno de los puntos más sensibles es la AP-7, donde los agricultores han bloqueado tramos en la provincia de Girona. El corte de esta autopista, clave para la conexión con Francia y el corredor mediterráneo, está teniendo un impacto directo en el transporte internacional y en la logística de mercancías.
Incidencias en la N-II y la C-16
También se registran afectaciones en la N-II, con cortes intermitentes y desvíos señalizados, así como en la C-16, una vía fundamental para los desplazamientos hacia el interior y el Pirineo catalán. Estas interrupciones están provocando importantes demoras y un aumento del tráfico en rutas secundarias.
Accesos logísticos bajo presión
A las protestas se suman restricciones en accesos estratégicos a zonas industriales y portuarias, como el entorno del Puerto de Tarragona, lo que agrava la situación para las empresas de transporte y distribución que operan en la comunidad.
El sector del transporte es uno de los más perjudicados por estas protestas. Los retrasos en las entregas, el aumento de los costes operativos y la incertidumbre logística vuelven a poner de relieve la fragilidad de las cadenas de suministro ante este tipo de conflictos.
Mientras no se alcance una solución, los cortes de carretera en Cataluña seguirán siendo un factor de riesgo para la movilidad y la actividad del transporte, en un contexto de creciente tensión entre el campo y las administraciones.
