La autopista AP-7 sufre en estos momentos un corte total de la circulación entre Borrassà y Bàscara debido a una manifestación de agricultores con tractores. La incidencia, comunicada por el Servei Català de Trànsit, obliga a activar desvíos y a advertir a los conductores de importantes afectaciones en una de las principales arterias viarias de Cataluña.
Un tramo estratégico paralizado
El bloqueo se produce en un punto clave del eje mediterráneo, una vía que canaliza gran parte del tráfico de largo recorrido y del transporte internacional de mercancías. La AP-7 conecta el norte de Cataluña con la frontera francesa y soporta diariamente un elevado volumen de vehículos pesados, por lo que su cierre tiene consecuencias inmediatas en la movilidad y la logística.
La protesta se concentra entre los municipios de Borrassà y Bàscara, un tramo elegido por los manifestantes por su alto impacto en el tráfico. En estos momentos, los vehículos se ven obligados a abandonar la autopista y circular por rutas alternativas, que registran un aumento notable de la congestión.
Para el transporte por carretera, el corte de la AP-7 supone un serio contratiempo operativo. Las empresas de transporte y los conductores profesionales afrontan:
- Desvíos obligatorios por carreteras secundarias menos adecuadas para el tráfico pesado.
- Retrasos en las entregas, que afectan a cadenas logísticas ajustadas en tiempos.
- Incremento de costes, tanto por mayor consumo de combustible como por horas de conducción adicionales.
La situación genera especial preocupación en el transporte internacional, ya que la AP-7 es una vía esencial para el intercambio comercial con Europa.
La situación en la AP-7 entre Borrassà y Bàscara refleja, una vez más, cómo las protestas agrarias impactan de lleno en el transporte por carretera, un sector que permanece atento ante la posibilidad de nuevas movilizaciones y reclama estabilidad en las principales infraestructuras viarias.
