La transición hacia el camión eléctrico está entrando en una fase en la que ya no basta con instalar puntos de carga en las áreas de servicio de las autopistas. A medida que los fabricantes amplían la autonomía de sus vehículos y los cargadores ganan potencia, la estrategia de despliegue de infraestructura está cambiando con rapidez.
De la autopista a los centros logísticos: un cambio de enfoque
En los últimos años, el debate sobre la electrificación del transporte pesado se ha centrado en la necesidad de redes de carga de alta potencia en las principales autopistas. Sin embargo, diversas iniciativas recientes muestran que la carga se está desplazando hacia centros logísticos, almacenes y ubicaciones cercanas a los corredores principales, en lugar de limitarse estrictamente a las áreas de servicio tradicionales.
Este cambio responde a una realidad operativa: muchos camiones no solo circulan por largas distancias, sino que pasan gran parte del tiempo en bases, centros de distribución o instalaciones de carga y descarga. Estos emplazamientos se están convirtiendo en nodos clave para la recarga, tanto lenta como rápida, permitiendo a las empresas adaptar mejor los tiempos de carga a sus ciclos de trabajo.
Autonomía y potencias de carga: qué está cambiando
Hasta hace poco, la limitada autonomía de los camiones eléctricos exigía una red de carga muy densa a lo largo de las autopistas. Hoy, los modelos de última generación ya ofrecen autonomías que permiten cubrir trayectos regionales e incluso de largo recorrido con menos paradas intermedias. Paralelamente, se están desplegando cargadores de alta potencia (HVCC) capaces de suministrar grandes cantidades de energía en tiempos relativamente cortos.
Este avance tecnológico abre la puerta a un planteamiento más flexible: en lugar de depender exclusivamente de puntos de carga cada pocos cientos de kilómetros en la autopista, las flotas pueden combinar carga en base, carga en centros logísticos estratégicos y carga en nodos cercanos a grandes corredores. Así, se optimizan tanto los tiempos de conducción como los de descanso obligatorios.
Por qué la carga se está alejando del arcén
Hay varios factores que explican por qué la carga de camiones eléctricos se está moviendo más allá de las autopistas:
- Costes y disponibilidad de potencia: en muchas áreas de servicio, la capacidad de la red eléctrica es limitada o cara de ampliar. En cambio, en polígonos industriales o centros logísticos suele ser más sencillo negociar aumentos de potencia y adaptar la infraestructura.
- Integración con la operativa diaria: cargar en el origen o destino de los viajes permite aprovechar mejor los tiempos de espera, la carga y descarga, o las pausas reglamentarias.
- Planificación de rutas más eficiente: con camiones de mayor autonomía, puedes planificar esquemas de carga menos dependientes de un punto concreto en la autopista y más centrados en tu propia red de bases y clientes.
- Mayor control para el operador: desplegar infraestructura de carga en tus instalaciones o en colaboración con tus socios logísticos te da más control sobre costes energéticos, disponibilidad de cargadores y horarios.
Corredores principales y nodos cercanos: un modelo híbrido
Lo que se perfila es un modelo híbrido en el que las autopistas siguen siendo ejes clave, pero los cargadores no necesariamente se sitúan solo en las áreas de servicio tradicionales. Se están desarrollando proyectos en nodos cercanos a los principales corredores, como parques logísticos próximos a las salidas de autopista, donde la disponibilidad de espacio y potencia eléctrica es mayor.
Esta combinación de carga en ruta cercana a los corredores y carga en centros logísticos permite construir una red más robusta y adaptada a las necesidades reales del transporte de mercancías. Para ti, supone disponer de más alternativas para diseñar rutas eléctricas viables, manteniendo los niveles de servicio y tiempos de tránsito que exige el mercado.
