Una guerra perdida

Las consecuencias de la guerra que a día de hoy tiene pérdida el transporte carretera son las siguientes:

Hasta ahora la única forma de operar ha sido primar el volumen a costa del precio.

Pero ese modelo ya no es sostenible. La actual tendencia de mercado, en la que prima el precio sobre el valor, va acortando márgenes y acabará terminando con el transportista, toda vez que no puede seguir trabajando a pérdidas km. tras km., por lo que solo una estrategia basada en el valor real de los servicios garantiza una distribución justa de los ingresos en tan importante eslabón de la cadena.

Más del 95% de los precios del transporte vienen impuestos por los clientes, usuarios, operadores o distribuidores de consumo, que ante la atomización del mercado siempre obligan a servicios más baratos, por lo que, si nos centramos sólo en el precio, siempre habrá otros que cuesten menos, en función de que necesiten respirar o sólo comer.

La solución pasa por establecer un nuevo modelo de colaboración  y comercialización en el sector, y del sector con los operadores (clientes, etc.), ya que la lucha por el precio es una batalla perdida.

Sólo poniendo en valor que el servicio sostenible del transporte por carretera, sólo así, actuará como freno del avance de las imposiciones que se realizan por la posición dominante los clientes.

Que se haya banalizado y de que forma en los últimos años el servicio estratégico que presta el transporte por carretera, es lamentable debido fundamentalmente a las imposiciones de la gran distribución, con su abusiva imposición de la política de venta a pérdidas.

Esto ha hecho que se mande un mensaje erróneo a la sociedad, de lo que supone el servicio que el transporte le presta, denostando un servicio de máxima calidad hoy por hoy  más que imprescindible para su quehacer diario, que además le es prestado en un altísimo porcentaje a un precio poco razonable, por deficitario.

Sólo hacer hincapié en la necesidad de hacer que el consumidor y no el cliente sienta la inquietud de conocer qué hay detrás de la compra que realiza, y que no sólo es el producto.

La comunicación, para difundir estos mensajes que deben llegar a los todos los operadores del sector y a las propias administraciones a fin de concienciar sobre la necesidad de poner en valor los servicios que se prestan por el transporte por carretera a la sociedad, a la vez que se hace atractivo el sector a las empresas y las personas que son los que tienen que prestar esos servicios.

Xabier Jiménez soto

Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera CEU.

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