Las multas solo para nosotros.

Editorial

En los últimos días el Ministerio de Fomento ha publicado el Plan de Inspección al Transporte por Carretera realizado durante el año 2014, donde se exponen las sanciones impuestas en los últimos 12 meses. Además en este informe también se dan las cifras exactas tanto de recaudación por parte del estado como las cifras de vehículos sancionados, así como la nacionalidad de estos.

Pero la sorpresa salta cuando analizamos el informe y nos damos cuenta que a los vehículos pesados españoles se les han impuesto cerca de 8.000 multas, por un importe de 14,5 millones de euros, mientras que a los transportistas extranjeros solo se les ha sancionado en 442 ocasiones.

Analizado este informe nuestra pregunta es, ¿Por qué se multa más a los transportistas españoles? ¿Son peores? ¿Los camiones utilizados por los transportistas de nuestro país están mal cuidados y por lo tanto merecen más sanciones que los extranjeros?
Se nos ocurren varias respuestas viendo la despiadada crisis que estamos acabando de pasar pudiendo llegar a pensar que el parque móvil de gran tonelaje español no es nuevo y por lo tanto los transportistas no tienen sus máquinas en optimo estado, pero no es así, porque sólo con los datos de hace un año, las compras de vehículos de gran tonelaje se han incrementado de forma espectacular por lo que el parque móvil se está renovando, además por las cifras arrojadas por el ministerio y la ITV española la gran mayoría de vehículos están tanto adaptados a la regulación vigente como en óptimas condiciones de uso.

En consecuencia este argumento ya no es válido, la maquinaria está bien cuidada y la flota renovada por lo que este no debiera ser el motivo de las sanciones.

Nos queda determinar si los transportistas españoles son peores.

Esto parece que tampoco, ya que las cifras de accidentes publicadas a principio de año por parte de la Unión Europea muestran que los transportistas españoles se encuentran en la media de los transportistas de la Unión, por lo tanto no son ni mejores ni peores sino que conducen de la misma forma que lo hace cualquier transportistas dentro del territorio europeo, según los datos de la UE.

Entonces, ¿Cuál es el problema? ¿A qué viene esto?
Pues es más complicado de lo que parece, por un lado podemos pensar en que las fuerzas de seguridad del estado, muy respetadas por nosotros ya que tenemos muy buenos amigos a los que apreciamos de todo corazón, y sin ánimo de que este articulo hiera a nadie o se piense que es una falta de respeto, podríamos pensar que nuestras Fuerzas de Seguridad del Estado por no estar preparadas lingüísticamente para poder comunicarse en los distintos idiomas que se encuentran en su quehacer diario, tratan de evitar dos cosas. 1.- La molestia e incomodidad que puede suponer esa falta de entendimiento. y 2.- Que no multar a los ciudadanos de fuera de nuestro país evita el “engorro” que supone tener que paralizar el vehículo hasta que haya pagado, evitando así todo el papeleo que ello supone hacer. La conclusión a la que se podría llegar es que es mas sencillo multar a los transportistas españoles que sin duda han infringido, se evita lo ya expuesto, y se cumplen los objetivos.

Es pues la falta de conocimiento de las lenguas extranjeras, una barrera insalvable que pudiera conllevar a que no se multase a los extranjeros en detrimento de los nacionales, una hipótesis muy humana que podría afectar a los agentes por ese estúpido miedo que casi todos tenemos a poder explicarnos en una lengua que no es la nuestra.

Pero esto no son más que hipótesis lanzadas al aire, pero lo que es la pura y dura realidad es la diferencia entre las multas impuestas a transportistas españoles y las impuestas a transportistas extranjeros que arroja un resultado de 20 a 1, y convendrán conmigo que eso no puede ser y no debiera continuar siendo así.

Si estudiamos las pautas que siguen de nuestro país vecino, Francia, podemos ver como la proporción es totalmente contraria, es decir, siempre se multa antes a un camión extranjero que a uno galo premiando así de una forma u otra a los camiones patrios y reduciendo en algunos casos la competitividad de los camiones extranjeros.
Y eso es lo que debemos de hacer en nuestro país, defendernos y beneficiar de una forma u otra a nuestra flota para que esta sea más productiva y crear de esta forma más riqueza, y con ello no decimos que se haga la vista gorda a las sanciones de nuestros compatriotas no, decimos que la barrera lingüística que subyace en estos datos perjudica gravemente a un sector estratégico como es el transporte por carretera.
La defensa de la marca España debe comenzar desde dentro de nuestro país.

Xabier Jiménez soto

Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera CEU.

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