El negocio de las autopistas

EDITORIAL

El Ministerio de fomento pretende poner de forma gradual y durante este año el plan por el que se obligará a los camiones  a circular por autopista en vez de por las carreteras convencionales en los tramos que exista esta alternativa.

El Secretario de Estado de Infraestructura, Julio Gómez- Pomar, presento la pasada semana las líneas generales en el comité general del transporte.

Esta medida afectara a más de 1300 kilómetros de carreteras de un solo carril que han sido declaradas como conflictivas por su alto nivel de tráfico y la siniestralidad histórica.

Así pues el Secretario de Estado aseguro que habría un ahorro de 12 céntimos por kilometro para los transportistas, ahorro que algunas asociaciones tildan de irrisorio ya que en muchos casos el gasto suscitado por el desvío supone mayor que el ahorro del gobierno.

Según el Ministerio de Fomento el objetivo que se persigue con esta medida es el de descongestionar tramos de carretera que presentan gran densidad de circulación y a su vez  mejorar la seguridad vial. El objetivo del plan es reducir la siniestralidad en las carreteras convencionales. Según datos de la DGT, 29.447 camiones sufrieron accidentes causando 44.614 víctimas entre las que se contabilizan tanto los heridos graves como los leves.

Pero este desvió obligatorio de los camiones hacia las autopistas de peaje solo puede entenderse como un plan recaudatorio por parte del estado para paliar la quiebra de las autopistas españolas que ya les ha costado a las arcas del país más de 4.770 Millones de Euros.

Además con esta medida el gobierno también intenta silenciar a algunas voces discordantes dentro de las concesionarias, como la de Juan Osuna, consejero delegado de OHL concesiones, que entiende que la solución al problema de las autopistas en quiebra pasa por imponer condiciones similares a todas aquellas carreteras de alta capacidad gratuitas, es decir, generalizar el cobro de peajes en toda la red de carreteras.

Nada que objetar e incluso podríamos compartir ese planteamiento claro está que con un cierto matiz, que no es otro que llegados a ese momento se recuperen todas las vías de pago que en esto momento existen y se establezca una tasa de uso de infraestructuras generalizado que permitan su mantenimiento.

autopista-peaje El cobro de estos peajes podría llevar a que cambiase la inercia de contratación en el sector del transporte, ya que en este creció la contratación  hasta un 16% siendo uno de los sectores con mayor crecimiento del último trimestre, convirtiéndose así en pieza clave en la recuperación económica del  país.

Las soluciones a esta problemática deben entenderse desde una doble vertiente, la primera de ellas es que la DGT entiende que los accidentes se verían  reducidos por la menor afluencia de camiones en las carreteras nacionales y esto conllevaría una bajada de la siniestralidad, pero la siniestralidad en la  mayoría de las ocasiones no es por causas de los camiones sino que es por una falta del sentido de la peligrosidad por parte de los usuarios de los coches,  es decir, normalmente la mayoría de personas solemos conducir por vías que no están  frecuentadas por vehículos de gran pesaje, por ciudades, por  pueblos, por caminos etc. Cuando llega el momento de circular por vías en la que los camiones están presentes, los conductores circulan de la misma  manera que hacen por las urbes llegando a provocar muchos de los accidentes que se registran en las carreteras de nuestro país. La solución a esto es una mayor concienciación por parte del estado

El segundo de los puntos clave para entender la problemática y por lo tanto buscar una solución de consenso es la liberalización de las autopistas de peaje en nuestro país. Muchas de las concesiones dadas por el gobierno hace mas de 25 años ya se cumplieron y por lo tanto dichas concesiones deberían salir de nueva a subasta pública donde una nueva concesionaria fuese la que se quedase con la explotación de dicha carretera.

Esta nueva  subasta a las concesionarias provocaría a corto plazo que los precios para poder utilizar las rutas de pago fueran más competitivos lo que llevaría a que más conductores utilizasen estas vías y por lo tanto a un medio-largo plazo recuperarían la inversión hecha en un primer momento al quedarse con la concesión y no le haría falta al estado volver a desembolsar una cantidad ingente de dinero a la hora de rescatar a las concesionarias de los peajes.

Así pues la solución es fácil, el gobierno debe dejar de presionar  a las empresas de transporte y a los transportistas que en esta ecuación son los que salen perdiendo con las ayudas y frenar el beneplácito con el que tratan a las concesionarias que ya ha rescatado en una ocasión por miles de millones de Euros y si su plan es hacer un trasvase de los camiones hacia las autopistas de pago, debería dejar que tanto las empresas como los autónomos de la profesión pudiesen repercutir a pie de factura e independiente del precio del transporte pactado, el gasto mensual en la utilización y pago de las rutas de pago y así a la larga repartir el gasto con el estado en  forma de desgravación a la hora de hacer el pago de los impuestos.

Xabier Jiménez soto

Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera CEU.

2 Comments

  • El negocio de las autopistas

    26 febrero, 2015 - 10:17 am

    […] El negocio de las autopistas […]

  • JUAN JOSE ARNEDO MEDINA

    28 marzo, 2015 - 7:44 am

    ¿Quieren que vayamos por las autopistas? Pues vayamos. En que va a diferenciar esa sumisión de la que venimos manteniendo ya casi de forma ancestral. Aquí todo el mundo piensa que el camión y por ende la empresa de transportes es una fuente inagotable de riqueza que todo el mundo tiene derecho a exprimir. Además es un sector mudo, nunca tiene nada que decir. Por eso esos empresarios de “élite” cuya misión sólo es estar acostumbrados a convivir con el poder sea del signo que sea, cuando las cosas les van mal entonces invocan los contratos leoninos que la administración parece que les firma a ciegas en aplicación de que el dinero público no es de nadie ¿o sí?. O va a ser verdad que algunos apuntes en determinadas contabilidades B dan derecho a estas prevendas de determinadas constructoras. Es tan dificil comprender que vaca del transporte tiene las ubres secas. La Constitución establece que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos, y en consecuencia si se rescata a las concesionarias con nuestro dinero, en justa correspondencia debieran de rescatarnos al transporte obligando al cliente o consumidor a pagar lo que realmente valen los servicios.

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