Canon colaborativo, la vuelta al pasado.

Parece que cuando se olvida el pasado, irremediablemente se está condenado a repetirlo, y el transporte por carretera siempre es el destinatario de ese pasado que siempre vuelve.

Esta Europa de los mercaderes y los egoísmos, que ni es Europa ni es nada, que está continuamente sacudida por movimientos de los lobbys de presión que nunca absolutamente nunca son del transporte por carretera, ha tenido la última estupidez que no es tal estupidez porque va directamente contra el decrépito bolsillo de los transportistas por carretera, es un CANON COLABORATIVO, o sea aquel CANON DE COINCIDENCIA del que tanto disfrutó en tiempo de la dictadura el transporte por carretera y con el que tan a gusto colaboró con tal canon de coincidenciapara ayudar a que el transporte ferroviario pudiera subsistir dada su falta de competitividad, de organización, de ganas de trabajar, y de cementerio de elefantes hoy más conocido por puerta giratoria, donde recalaban todos los que no sabían juntar dos letras pero eso sí eran del régimen.

Hay que decirlo, que el transporte por carretera en España sólo se lo pudo quitar de encima con la llegada de la democracia y con un gobierno de la UCD.

Ahora el pasado vuelve pero a gran escala, pongámonos en antecedentes, la Comunidad Europea de Empresas e Infraestructuras Ferroviarias (CER) instó la semana pasada a la Unión Europea a que estableciera una tarificación en las carreteras prioritarias del viejo continente (como si no hubieran ya bastantes o el transporte por carretera transitase sin costarle un euro), estableciendo peajes obligatorios para así “permitir una competencia leal” entre este sector (el transporte por carretera) y el resto de modos de transporte, como el ferrocarril. (El más tonto hace relojes de madera y encima quiere que le funcionen).

Alguno de estos individuos no sabe lo que es ni tan siquiera la competencia, y si eso no lo saben,cómo van a saber lo que es la competencia desleal.

Vamos a recordárselo, competencia o competencia leal es la que se produce cuando todos utilizan las mismas armas económicas y condiciones de trabajo. Cuando todos se juegan su peculio particular o societario para que la empresa sea rentable, y cuando nadie percibe de sus gobiernos ingentes cantidades de dinero destinadas a paliar las enormes pérdidas que día a día provoca el ferrocarril y su leal competencia con precios políticos destinados a contener los precios de otros modos de transporte, entre ellos el transporte por carretera. Ya me dirán quien tendría que pagar ese CANON de LEALTAD.

Igual a aquellos que trabajan en el CER habría que recordarles las ayudas que cada año perciben de sus gobiernos, y que ¿igual? se les pagan los sueldos con los presupuestos de los Estados de turno, porque si de una empresa normal se tratase las tendrían que cerrar cada año, entre otras cosas porque ni son competitivas, ni son productivas, ni son económicamente viables, y por supuesto no son nada leales con los otros medios de transporte. Así que si quieren lealtad lo primero que deberían hacer es renunciar a las subvenciones y equipararse al transporte por carretera, pero claro de eso no estamos hablando.

Por cierto, seguro estoy que las infraestructuras viarias existentes y de nueva creación para el ferrocarril, repito seguro que las han pagado ellos. ¿ verdad?.
Sería mejor que se dedicasen a poner orden en su casa, la que como se ve ni subvencionados saben cómo llevar, y dejar al transporte por carretera tranquilo, no vaya a ser que un buen día se desperece y se dedique a dar disgustos a los gobiernos de turno, que saberlo hacer, vaya que sabe.

Xabier Jiménez soto

Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera CEU.

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