Las cosas, por su nombre – Editorial Transportealdia.es

Las cosas, por su nombre - Editorial Transportealdia.es

A estas alturas mi capacidad de sorpresa confieso que ha desaparecido, pues son ya tantas las cosas que le están endosando al transporte por carretera que ya ni me pregunto cuál será la siguiente.

De cualquier forma me hago una reflexión ¿porque cree el sector que su ministerio de fomento ha sacado un decreto ley para proteger al taxi ante el ataque judicial de competencia, y a él no?

Seguramente será porque cuando competencia actuó contra algunos de sus componentes, el resto de forma cobarde y miserable calló y miró para otro lado, mientras que los taxistas, todos han hecho piña para defender lo que entienden como sus legítimos intereses, ahí es donde está la diferencia.

Quizás esa diferencia es la que hace que no haya criterio para tener cuanto menos unas tarifas de referencia que impidan que el sector siga siendo el pagano de todas las tropelías económico administrativas que se les ocurren a todas las administraciones locales, autonómicas, nacionales y europeas, aunque para eso hay que plantar cara, algo que al sector se le olvidó hace muchos, muchos años.

Hasta cuándo cree el sector que va a poder mantener esta situación de auténtica ruina económica y empresarial, y hasta cuándo cree que va a poder mantener esta situación de degradación moral que lo atenaza.

El último anuncio de los alemanes de poner una tasa de circulación en la totalidad de sus carreteras además de ser una medida proteccionista para beneficiar a su sector, es una puñalada, otra más en el corazón económico de los transportistas españoles o no, que tienen como origen o destino ese país.

Va a poder seguir manteniendo cobrar entre 0,70 y 0,90 cts. /km. en el mejor de los casos, para los retornos (algo que no he entendido ni entenderé jamás, porque un transporte es un transporte, tanto de ida como de vuelta, y sus costes los mismos), cuando sólo la circulación en Alemania le va a costar 0,19 cts. / km. un Euro VI EE. y no hablemos ya de los precios que percibe por los servicios de salida.

Alguna vez va a hacer números de verdad, para comprobar que su ruina viene de no cobrar a los cargadores lo que les tiene que cobrar, sin fiarse de lo que decía el observatorio de costes de su ministerio que era literalmente mentira en su resultado final, observatorio por cierto que ya no se va a publicar por miedo a las actuaciones de competencia, esa misma a la que el mismo ministerio combate con un decreto ley de protección al taxi, con sus tarifas y todo.

Igual entonces se da cuenta que no tiene por qué rebajar sus precios de transporte el día primero de cada año, precisamente cuando le suben a él la totalidad de sus costes operativos.

En fin cada uno hace con su dinero lo que quiere, y se arruina como le da la gana.

 

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