Disparidad y más disparidad.

Disparidad y más disparidad.

Si el transporte por carretera fuera un ejército y estuviese en el campo de batalla, no tengo absolutamente ninguna duda que los correría el enemigo a gorrazos.

Es muy sencillo, en primer lugar porque no es un sector serio en sus planteamientos cada uno toca un instrumento y además diferente partitura, no hay director que quiera y mucho menos que le apetezca involucrarse porque seguro que lo traicionarán, y entre unos y otros la casa por barrer.

Todo esto lo confirman las diferentes y distintas declaraciones que en los distintos medios que se ocupan del sector se están viendo en los últimos días. El Sr. Pérez Carro arremetiendo contra lo que él llama tramposos, el Sr. Villaescusa contra las empresas que contratan o se establecen fuera, el Sr. Campillo aceptando cosas de entrada que jamás debiera de aceptar el sector, salvo que a cambio se estableciese una fórmula que permitiera cobrar al sector todos los servicios que presta y no cobra, y los que cobra, los cobra cuando al pagador le da la gana, pasándose los plazos por el arco del triunfo.

El sector está en tan mal momento que si yo fuera transportista me pensaría seriamente si se puede seguir en él.

Tener una empresa para que todo el mundo te la dirija, y para que en cualquier momento sin haber hecho tú absolutamente nada, te puedan arruinar, es como para ni pensarlo.

Que nadie se llame a engaño lo que está negro sobre blanco lo van a hacer cumplir, y si alguno no es sumiso, pues más en peligro estará.

Mientras tanto ahí están sacándose los ojos unos y otros, recogiendo las migajas que les quieren dar, congratulándose de que fulano ha caído para ver si se quedan con esas migajas que por tóxicas que le han hecho caer.

Todo menos actuar todos, absolutamente todos, unidos en defensa de sus intereses, para resolver sus auténticos problemas que seguro no son sólo los españoles que han recurrido al sector refugio para buscarse la vida, que en tiempo de crisis siempre ha sido el transporte.

Estamos de acuerdo que para llevar un negocio se debe de estar preparado, pero a lo mejor es que acceder a titulaciones como las que se exigen para el transporte que necesitan mucho tiempo y dinero no está al alcance de todos los que debieran, ello sin pensar que por muy preparado que se esté y se debe de estar, a los que va a tener enfrente lo están más.

No obstante lo curioso es que se hable de las cooperativas y de los falsos autónomos españoles, y ninguno de estos voceros hable de la multitud de conductores de otros países como Rumania, Bulgaria, Hungría, etc. que han llegado a España, con su propio camión y que trabajan aquí como si este fuera su país de origen, favorecidos además porque ellos nada tienen que certificar de estar al corriente de pago con hacienda, ni con seguridad social, porque NADA PAGAN AQUÍ.

Y mientras esos enormes monstruos del transporte de fuera, tomando posiciones y colonizando el mercado, con unos sueldos y unos costes sociales de mierda, que les permiten hacerse cada vez más con mayor cota de mercado, y estos tampoco PAGAN NADA AQUÍ.

Esto es lo que le gusta a la CMNC, seguramente porque a ellos les da igual donde se pagan los costes sociales y los impuestos, lo que no les da igual es que el sector se una y plante cara, en la legítima defensa de sus intereses,  y si a algunos se les ocurre para eso están los chivatos propios del mismo sector, siempre dispuestos a colaborar con vistas a ver si cae el denunciado para hacerse con su cuota de mercado, que muchas veces es para lo que sirve el órgano de competencia.

Categories: Editorial

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Xabier Jiménez soto

Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera CEU.

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