CARTA ABIERTA A PEREZ CARRO.

CARTA ABIERTA A PEREZ CARRO.

Vaya por delante que en modo alguno pienso ni quiero justificar a cualquiera de los  “transportistas” a los que Ud. dedica su “opinión”.

Pero me va a permitir que le diga lo que pienso al respecto.

España no puede seguir teniendo 52 convenios provinciales para hacerse la competencia internamente dentro de nuestro país o estado, y los tiene.

Este país gracias a una crisis como la que estamos pasando ha tenido una reforma laboral que ha permitido esos convenios de empresa que Ud. critica, pero que en muchos casos han servido para la supervivencia de la empresa y de los puestos de trabajo, pues gracias a ellos se han podido renegociar condiciones y fijar salidas de futuro, futuro que no existiría sino se hacía algo al respecto.

Quizás el anquilosamiento de las relaciones laborales y su desfase con los tiempos que nos tocan vivir sean la primera causa de la aparición de esos que Ud. llama tramposos, pero a los que siempre se ha justificado cuando no amparado de alguna forma, particularmente en algunas regiones de nuestra piel de toro, y que Ud. bien conoce.

Ud. sabe tan bien como yo que este ha sido un sector refugio en todos los tiempos de crisis y  la liberalización realizada en él, su desregulación regulada, la falta total y absoluta de criterio, la despreocupación de las administraciones por el sector del transporte por carretera, al que ven más como un estorbo que como un sector estratégico que es, han llevado a una situación de supervivencia que jamás se debiera de dar.

Pero dicho todo esto que todo el mundo debe de saber, no es menos cierto que tampoco se puede uno romper las vestiduras por todo como parece ser el caso, ya que cuando no hay, como no ha habido conductores, los precios de los salarios y la movilidad han sido enormes, y las empresas han tenido que pagar o pagar, si bien los problemas a los que ahora nos enfrentamos son de falta de vocación, pues no hay nadie que quiera gastarse más de 6.000 euros ( 1.000.000,- de las antiguas pesetas) para dejar de ser un ciudadano con derechos y convertirse en el perro que mea en la rueda y come en el cajón (eso sí con varias titulaciones en su bolsillo), ello amén del mal trato y desprecio continuo al que se verá sometido en su quehacer diario, sin olvidarnos de que además se dejará su jornal en sanciones a poco que se le ocurra ampliar o aminorar su jornada de conducción en tan sólo unos cuantos minutos, o se descuide en el paso por uno de los miles de radares de las carreteras europeas.

Sr. Pérez Carro, ya sé que a algunos les suena mal, particularmente a los cargadores, pero cuan necesitado está el sector de tener tarifas mínimas de referencia que cuanto menos cubran los costes de explotación y un más que merecido beneficio (le guste o no le guste a la CNMC), porque esto no puede seguir como está, y si para trabajar y sacar una empresa adelante con lo que ello supone, se tienen que hacer trampas, es mejor parar y templar, a ver si finalmente llegan todos esos sabios del transporte “los grandes operadores”, que como entonces serán pocos y marcaran la diferencia, también marcarán los precios, pero para entonces también sobrarán las asociaciones.

Categories: Editorial

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Xabier Jiménez soto

Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera CEU.

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